Democracia participativa_01

Está bien claro que a casi nadie nos gusta la democracia representativa al estilo de las actuales, en las que entre todos elegimos de cuando en cuando a una serie de políticos, que una vez al mando tienen autonomía para decidir lo que consideren, incluyendo la posibilidad de mantener o cambiar leyes que les permiten seguir disfrutando de privilegios. Esto no parece dar buenos resultados en general, y el sistema sólo funciona aceptablemente si se cumplen una serie de condiciones: que el diseño del sistema electoral dé unos resultados razonables que reflejan lo votado por la población, que haya una presión efectiva para que los elegidos cumplan sus programas electorales, que haya muchos sistemas de control que funcionen bien, etc.

Este tipo de democracia me parece una evolución civilizada del antiguo sistema del jefe de grupo o del caudillo, donde el más fuerte, el más hábil o el más bruto se hace con el poder, y mientras otro no le destrone, puede hacer lo que le dé la gana. Reconociendo que hemos evolucionado, el avance no parece suficiente, ya que seguimos “delegando” en otros, todas las decisiones sobre la cosa pública.

Tenemos que inventar un sistema sin políticos, en el que los ciudadanos nos representemos a nosotros mismos. Tendría que haber una serie condiciones para la creación de ese sistema. Por lo pronto, se me ocurren las siguientes:

– Cada ciudadano se ha de poder representar a sí mismo, y debe poder participar en la toma de decisiones personalmente. Si algún ciudadano por falta de tiempo o de ganas prefiere que otro lo represente, igual que en las reuniones de vecinos, puede delegar temporalmente su voto en otros, aunque esa delegación puede ser anulada en cualquier momento.
– No ha de haber políticos que vivan del presupuesto colectivo. La primera idea general es que un cuerpo de funcionarios profesionales ejecute las decisiones de los ciudadanos.
– Que cada individuo pueda votar con su DNI electrónico las diversas leyes y actos de gobierno. Y habrá que discutir si el voto tendría que ser obligatorio o no.
-Que existan unos foros oficiales (aunque libres) de una “web o red social” política donde se publiquen las diferentes propuestas. Estas propuestas pasarían por una pre-votación donde se reducirían a unas pocas, que son las que finalmente se votarían.

Esto así planteado es demasiado genérico y llevaría quizás a una dispersión de opiniones y criterios que lo haría inviable. Parece lógico que los ciudadanos se agrupen en función de sus ideas o de sus intereses en torno a una especie de “partidos”, que serían unas agrupaciones libres de opinadores. En principio, cada ciudadano podría formar su propio “partido” en esa web pública, que en función del apoyo recibido por otros se mantendría, progresaría o acabaría cancelándose por falta de suficientes “me gusta”.

Estos grupos no tendrían ningún poder en sí mismos y no recibirían más subvención o ayuda que el derecho a tener su foro correspondiente en la web donde realizar sus propuestas y aunar criterios. En este sentido, quizás se debería tener el derecho a usar salas públicas de reunión, por turnos, para realizar debates y foros de discusión. El medio de comunicación pública y discusión sería siempre la web política gratuita, y estaría prohibida cualquier propaganda fuera de estos canales oficiales.

Se habrían de establecer una serie de calendarios para la presentación de propuestas, de forma que pudieran ser discutidas, y también para la concreción de un cierto numero de alternativas. Luego, cada particular votaría de dos posibles maneras: bien votando personalmente en cada uno de los asuntos que se fueran a decidir con su propio criterio, lo que requiere más trabajo y esfuerzo personal, o bien suscribiéndose a los criterios de alguno de esos “partidos”, que previamente habría publicado.

Creo que se tendría que votar todo: desde las constituciones hasta las leyes pasando por decretos de todo tipo. En un ámbito local, creo que se tendría que votar incluso acerca de los modelos de las nuevas farolas que se hayan de poner en las calles, debiendo ser públicos todos los datos relativos, como su coste, consumos, plazos de entrega, y la empresa que las va a poner.

Tendría que haber votaciones en diversos ámbitos, desde europeas a locales. Pero seguramente también habrían otros niveles de decisión intermedios de los que habría que determinar su necesidad.

En este sistema quizá utópico, ¿qué problemas pueden aparecer que acaben anulando sus teóricas ventajas? De entrada se me ocurren varios, aunque seguro que hay más. Será necesario por tanto prever mecanismos que anularan o compensasen estos problemas. Estos son los que se me ocurren en esta primera aproximación:

– Que al ser el voto directo se puedan tomar decisiones poco meditadas o extremas. Este problema es seguramente irrelevante porque los políticos actuales llevan años tomando decisiones totalmente erróneas, de forma que no podría ser peor.
– Que por algún motivo esos funcionarios, que habrían de ser meramente ejecutores, acaben tomando relevancia y terminen como un poder efectivo y no controlado por la ciudadanía. Hay que pensar muy bien cómo habría de funcionar esta alta administración.

– Que la mayoría de los ciudadanos decidan delegar siempre su voto en las agrupaciones mayoritarias, de manera que se acabe en una especie de bipartidismo. Mientras este sistema político tuviera un bajo coste, y ningún otro problema añadido, quizá no sería  peor que ahora.

– Que la opinión de los votantes se pudiera verse excesivamente influida por algunos medios de comunicación. Esto es algo que en la actualidad ya sucede, pero no acabo de vislumbrar si podría ser peor o no. 

Esto es sólo un primer esquema, que habría de ser revisado y completado, antes de poder entrar a su diseño en detalle. No se si puede valer para algo.

Menos mal que pensar y escribir en un blog es prácticamente gratis.

esendraga