Cuando ya no harán falta traductores

Dedicado a la joven empresa http://www.transendra.com

Reflexión surgida a raíz del artículo (redirigido desde un twit de @transendra) de título “Por qué la traducción importa” (http://enlalunadebabel.com/2013/09/30/por-que-la-traduccion-importa-2/). En este artículo, se exponen y explican varias de las razones por las que es necesaria la traducción, y hasta qué punto la humanidad depende de ella para su buen funcionamiento (no es cuestión ahora de discutir sobre si la humanidad funciona bien o si ni siquiera “funciona”).

Volviendo a los motivos por los que la traducción es muy importante, se argumentan diversas razones que van desde que la traducción salva vidas, hasta asegurar que ayuda a promover la economía y a mantener la paz en el mundo. Realmente, todas esas razones son ciertas.

Pero dándole la vuelta al argumento, es de Perogrullo decir que esos problemas de entendimiento entre personas, que la traducción muy convenientemente ayuda a paliar, se deben al hecho de la existencia de diferentes idiomas. Entonces, si la existencia de diferentes idiomas produce tantos problemas, hemos de inferir que esa dificultad para entendernos es algo negativo y posiblemente una de las lacras de la humanidad.

Esa dificultad de entendimiento tiene su origen en el aislamiento histórico de diversos grupos humanos que desarrollaron, o evolucionaron, sus hablas de forma diferente. Ese aislamiento era natural e inevitable cuando se debía a accidentes geográficos o a largas distancias que pocos podían o se atrevían a cruzar, pero en una fase más avanzada de la evolución social, dicho aislamiento de los diversos grupos lingüísticos acabó siendo, y sigue siendo todavía, provocado y mantenido de forma intencionada por sus jefes y hechiceros (léase políticos y mediadores divinos), que en general prefieren mantener a sus súbditos y/o fieles tan aislados, ignorantes y controlables como les sea posible.

A todos y cada uno nos agrada nuestro propio idioma y nos da seguridad comunicarnos con nuestros iguales en él. Además lo tenemos como algo propio porque gracias a él, y a cómo está asentado en nuestra cabeza, podemos entender lo que nos rodea, hacer abstracciones e incluso dar concreción a nuestros sentimientos más profundos; en suma, nos hemos hecho humanos con él y gracias a él.

Este fuerte sentido de pertenencia mutuo hacia nuestro idioma materno es algo que resulta natural e inevitable, pero siendo adultos y razonables debemos mantenerlo bajo control, y darnos cuenta de que los diferentes idiomas que cada uno amamos son una herencia del pasado.

No hemos evolucionado demasiado, porque seguimos en la aldea, pero ahora esa aldea es global y parece bastante retrógrado que algunos ideólogos manejen ese inevitable amor a la lengua propia de su grupo como motor y arma para la consecución de sus cortos objetivos políticos.

Los adultos ya hemos llegado a la seguridad de que todo aquello que amamos morirá algún día, y también lo hará el idioma en el que nos amamantaron. Pero debemos ser conscientes de que su mantenimiento a ultranza no contribuye a que la humanidad progrese.

Es necesario e inevitable, salvo catástrofe, que en unas cuantas generaciones a lo largo de unos cuantos decenios o siglos, todos los humanos que queden se puedan entender en una lengua común y que entonces, felizmente, ya no sean necesarios los traductores. Bueno, sólo para la poesía que quizá algún sentimental siga escribiendo en alguno de los antiguos idiomas de cuando el mundo era una babel.

Y los niños de ese momento futuro aprenderán el Idioma, sea el que sea. Este les hará persona, lo amarán y esperemos que lo usen como herramienta de unión.

Como cuenta la Oda a la Alegría:

Alle Menschen werden Brüder,

wo dein sanfter Flügel weilt.

(Y todos los hombres serán hermanos,
bajo tus alas bienhechoras)

Mientras tanto, oh Freunde, ¡traducid!

Traducid lo más lúcidamente que sepáis, y haced de pontífices lo más lealmente que podáis.

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Democracia participativa_01

Está bien claro que a casi nadie nos gusta la democracia representativa al estilo de las actuales, en las que entre todos elegimos de cuando en cuando a una serie de políticos, que una vez al mando tienen autonomía para decidir lo que consideren, incluyendo la posibilidad de mantener o cambiar leyes que les permiten seguir disfrutando de privilegios. Esto no parece dar buenos resultados en general, y el sistema sólo funciona aceptablemente si se cumplen una serie de condiciones: que el diseño del sistema electoral dé unos resultados razonables que reflejan lo votado por la población, que haya una presión efectiva para que los elegidos cumplan sus programas electorales, que haya muchos sistemas de control que funcionen bien, etc.

Este tipo de democracia me parece una evolución civilizada del antiguo sistema del jefe de grupo o del caudillo, donde el más fuerte, el más hábil o el más bruto se hace con el poder, y mientras otro no le destrone, puede hacer lo que le dé la gana. Reconociendo que hemos evolucionado, el avance no parece suficiente, ya que seguimos “delegando” en otros, todas las decisiones sobre la cosa pública.

Tenemos que inventar un sistema sin políticos, en el que los ciudadanos nos representemos a nosotros mismos. Tendría que haber una serie condiciones para la creación de ese sistema. Por lo pronto, se me ocurren las siguientes:

– Cada ciudadano se ha de poder representar a sí mismo, y debe poder participar en la toma de decisiones personalmente. Si algún ciudadano por falta de tiempo o de ganas prefiere que otro lo represente, igual que en las reuniones de vecinos, puede delegar temporalmente su voto en otros, aunque esa delegación puede ser anulada en cualquier momento.
– No ha de haber políticos que vivan del presupuesto colectivo. La primera idea general es que un cuerpo de funcionarios profesionales ejecute las decisiones de los ciudadanos.
– Que cada individuo pueda votar con su DNI electrónico las diversas leyes y actos de gobierno. Y habrá que discutir si el voto tendría que ser obligatorio o no.
-Que existan unos foros oficiales (aunque libres) de una “web o red social” política donde se publiquen las diferentes propuestas. Estas propuestas pasarían por una pre-votación donde se reducirían a unas pocas, que son las que finalmente se votarían.

Esto así planteado es demasiado genérico y llevaría quizás a una dispersión de opiniones y criterios que lo haría inviable. Parece lógico que los ciudadanos se agrupen en función de sus ideas o de sus intereses en torno a una especie de “partidos”, que serían unas agrupaciones libres de opinadores. En principio, cada ciudadano podría formar su propio “partido” en esa web pública, que en función del apoyo recibido por otros se mantendría, progresaría o acabaría cancelándose por falta de suficientes “me gusta”.

Estos grupos no tendrían ningún poder en sí mismos y no recibirían más subvención o ayuda que el derecho a tener su foro correspondiente en la web donde realizar sus propuestas y aunar criterios. En este sentido, quizás se debería tener el derecho a usar salas públicas de reunión, por turnos, para realizar debates y foros de discusión. El medio de comunicación pública y discusión sería siempre la web política gratuita, y estaría prohibida cualquier propaganda fuera de estos canales oficiales.

Se habrían de establecer una serie de calendarios para la presentación de propuestas, de forma que pudieran ser discutidas, y también para la concreción de un cierto numero de alternativas. Luego, cada particular votaría de dos posibles maneras: bien votando personalmente en cada uno de los asuntos que se fueran a decidir con su propio criterio, lo que requiere más trabajo y esfuerzo personal, o bien suscribiéndose a los criterios de alguno de esos “partidos”, que previamente habría publicado.

Creo que se tendría que votar todo: desde las constituciones hasta las leyes pasando por decretos de todo tipo. En un ámbito local, creo que se tendría que votar incluso acerca de los modelos de las nuevas farolas que se hayan de poner en las calles, debiendo ser públicos todos los datos relativos, como su coste, consumos, plazos de entrega, y la empresa que las va a poner.

Tendría que haber votaciones en diversos ámbitos, desde europeas a locales. Pero seguramente también habrían otros niveles de decisión intermedios de los que habría que determinar su necesidad.

En este sistema quizá utópico, ¿qué problemas pueden aparecer que acaben anulando sus teóricas ventajas? De entrada se me ocurren varios, aunque seguro que hay más. Será necesario por tanto prever mecanismos que anularan o compensasen estos problemas. Estos son los que se me ocurren en esta primera aproximación:

– Que al ser el voto directo se puedan tomar decisiones poco meditadas o extremas. Este problema es seguramente irrelevante porque los políticos actuales llevan años tomando decisiones totalmente erróneas, de forma que no podría ser peor.
– Que por algún motivo esos funcionarios, que habrían de ser meramente ejecutores, acaben tomando relevancia y terminen como un poder efectivo y no controlado por la ciudadanía. Hay que pensar muy bien cómo habría de funcionar esta alta administración.

– Que la mayoría de los ciudadanos decidan delegar siempre su voto en las agrupaciones mayoritarias, de manera que se acabe en una especie de bipartidismo. Mientras este sistema político tuviera un bajo coste, y ningún otro problema añadido, quizá no sería  peor que ahora.

– Que la opinión de los votantes se pudiera verse excesivamente influida por algunos medios de comunicación. Esto es algo que en la actualidad ya sucede, pero no acabo de vislumbrar si podría ser peor o no. 

Esto es sólo un primer esquema, que habría de ser revisado y completado, antes de poder entrar a su diseño en detalle. No se si puede valer para algo.

Menos mal que pensar y escribir en un blog es prácticamente gratis.

esendraga

El feed-back o la realimentación

Cuando estudiaba matemáticas o física, casi todas las funciones y los procesos meramente teóricos los veía luego reflejados en las más diversas realidades naturales, humanas o sociales. Cosas tan tontas o tan importantes como que los sentidos de los seres vivos perciben los diversos fenómenos en escalas logarítmicas, o que sin darnos cuenta estamos sumergidos en las leyes de la probabilidad.

Todo esto podrá ser objeto de otros articulillos, porque ahora quiero referirme a los servosistemas, y al feed-back que en español deberíamos llamar realimentación. Hace años que vemos este concepto ser mencionado en los más diversos ámbitos, pero es que muchas conclusiones matemáticas que del estudio de los servosistemas se derivan son aplicables a la vida diaria. Esto me lo ha recordado un post de este interesante, aunque especializado blog.  http://seguridad-de-la-informacion.blogspot.com.es/

Había una asignatura llamada específicamente servosistemas (en adelante SS), que me costó aprobar, pero que si tenéis paciencia con la introducción, veréis el interés que tiene su análisis para nuestra vida diaria.

Servosistema (SS): es cualquier conjunto de diversos elementos, inteligentes o no, pasivos o activos, unidos entre si por una serie de relaciones, de forma que unos dependen de otros. Casi cualquier fenómeno se puede analizar como un SS.

Ejemplos: cuando queremos llenar un vaso con agua del grifo lo ponemos debajo y abrimos; si vemos que el chorro no queda centrado sino a un lado, movemos el vaso hacia allí. Si vemos que el chorro es demasiado fuerte o demasiado débil, cerramos o abrimos un poco el grifo con la otra mano. Normalmente al primer o segundo intento nos queda centrado y el chorro a la velocidad correcta. En este caso estamos manejando dos SS simultáneamente: uno de posición del vaso bajo el chorro y otro que controla su intensidad. Cuando conducimos  un vehículo es parecido: vamos moviendo el volante un poquito cada vez, y vemos cómo reacciona el coche, para ir por donde queremos. Si vamos demasiado cerca del borde derecho giramos un poco a la izquierda y al revés.

Cuando hablamos cara a cara con otra persona, manejamos infinidad de SS. Si vemos que nuestro interlocutor pone cara de no oirnos bien, hablamos más fuerte. Por su parte el otro si pone cara de no oir, es para incentivarnos a chillar más. Si nos parece que no está interesado en lo que decimos, cambiamos el tono, o intentamos expresarnos de una manera más atractiva. Si discutimos, vamos modulando el tono, más o menos agresivo en función que cómo el otro encaja nuestra agresividad.

La realimentación: Los SS simples constan de un mecanismo que transforma una acción en un cierto efecto: girar el volante hace que el vehiculo se mueva hacia un lado. La realimentación es la manera en que ese efecto es visto o sentido por quien actúa y le hace cambiar. Este feed-back puede ser positivo o negativo.

Ejemploa: si dos personas que dicuten, cuando más chilla cada uno de ellos más se cabrea el otro. Es una realimentación positva porque el efecto hace que la causa se incremente. Y en este caso es de doble sentido.

Si un maestro tiene una clase tranquila, hablará sosegadamente. Pero si el grupo se empieza a excitar, el maestro subirá el tono y dirá lo necesario para calmar los ánimos. Si lo consigue, tendrá el efecto de una realimentación negativa que acotará o reducirá el follón.

Posible comportamiento de los SS.

  • Sistema Explosivo. En un SS con realimentación positiva, como el caso de la discusión, el nivel del fenómeno (la violencia de ambos) crece con un mal final, salvo que aparezca un nuevo elemento externo o interno, que podría ser el creciente miedo a hacerse daño. A veces el feed-back positivo lleva a un resultado cada vez menor: si un enfermo no come, cada vez está más débil y cuanto más débil menos ánimo tendrá para comer, con resultado final de encefalograma plano.
  • Sistema Amortiguado. Si el profe del ejemplo controla bien la situación se llegará a un equilibrio orden/desorden en la clase, que si el docente es hábil podrá mantener al nivel deseado. Por supuesto, mientras no aparezca algún elemento externos como por ejemplo el timbre que invita al recreo.
  • Sistema Oscilante. Que es como suele funcionar todo aquello que no se desmadra. Nunca conducimos en una perfecta linea recta, siempre damos pequeños tumbos.  Es lo que podemos llamar mantener una situación controlada, mediante impulsos alternativos hacia arriba y hacia abajo para mantener un nivel de lo que sea.
  • A veces las oscilaciones permanecen constantes, pero otras veces se van ampliando hasta ser explosivas, o se reducen hasta llegar a un punto constante. En definitiva es el funcionamiento pendular.

Como veréis, cualquier aprendizaje que se base en el mecanismo acierto-error es un servosistema, más o menos complejo. Pero menos mal que normalmente sabemos qué hacer sin que sea necesario estudiar ecuaciones diferenciales.

Pero algunas veces puede ser útil ser conscientes de algunas relaciones en procesos que nos son importantes, y en especial me interesan los sistemas estilo péndulo. Cuando la masa pendular está en el punto bajo a toda velocidad y empieza a subir, la fuerza de la gravedad tiende a evitar que suba, con más fuerza cuanto más alta está. Hasta que llega un momento en que ese freno es lo bastante poderoso para hacer que el movimiento se detenga, y se invierta el proceso.

Pensemos en el contínuo represión-libertad (o libertinaje según los casos) en el seno de un grupo humano. En una época de elevada represión se empiezan a generar fuerzas internas que se oponen a ella, y que van creciendo poco a poco, hasta que llega un momento en que son tan intensas que consiguen hacer que el sistema vaya cambiando hacia una política de mayor libertad. Una vez iniciado el proceso de liberalización, esas fuerzas internas eran tan fuertes que el movimiento hacia una situacion de mayor libertad no se detiene al llegar a lo que podría ser un punto medio más o menos razonable, sino que sigue hasta que el creciente desmadre empieza a generar otras fuerzas internas de oposición que invierten la tendencia. Es lo que nos suele pasar en muchos aspectos, lo que popularmente se conoce como “calvo o con tres pelucas”.

Es el fenómeno del volantazo excesivo, que seguido de otro cotravolantazo también excesivo nos saca fuera de la carretera. Lo difícil es saber en cada circunstancia si corregir inmediatamente o esperar un momento, o si girar bruscamente o mediante movimientos suaves.

¿Enseñanzas prácticas? Pues cada uno puede sacar la suya. A mi me interesa la relaciçon de una persona con su entorno, que de alguna manera tiene que manejar, en la familia, en el trabajo o con nosotros mismos. Ante acciones de otros que de alguna manera nos afectan tenemos que hacer algo, bien para actuar con un feed-back positivo y conseguir más de esa acción sin nos agradaba, o con realimentación negativa para evitar que se repita o al menos conseguir reducirla. Y como en la conducción, el problema estriba en dosificar nuestra acción correctora. Todos conocemos gente impulsiva que reacciona en exceso o excesivamente rápido provocando un efecto desmedido que no hace más que estropear las cosas. A veces quizá es peor reaccionar tarde que hacerlo intensamente. Otras veces puede ser mejor esperar antes de mover ficha tanto para ver la evolución espontánea del asunto, como para calibrar mejor el posible efecto de nuestra acción.

A quien su instinto no le baste para que todo esto le salga bien sin ni siquiera pensar, no nos queda más opción que observar nuestro entorno, ver su evolución, analizar los efectos de nuestras acciones y las de los demás, y con un poco de teoría de servosistemas ir descubriendo la mejor acción y su dosificación.

Y por supuesto, equivocarnos todos los días sin remedio. Pero lo daremos por bien empleado si aprendemos algo que nos sirva para la siguiente.

Esendraga

La avaricia, el lucro y la fuerza de la gravedad.

Estamos todos escandalizados, preocupados y cabreados por todos los casos de corrupción, tanto de los que ya conocemos como de los que nos vamos enterando dia a dia. El caso es que todos esos casos tienen como origen común algo tan antiguo y connatural a la especie humana como la avaricia.

Basándome en especulaciones patateras, supongo que cuando éramos cazadores-recolectores el insitinto de supervivencia nos haría pelear por un trozo de carne, o por coger la fruta del mejor manzano silvestre que hubiera cerca de la cueva donde vivía nuestra familia o tribu. Pero dado que a cada poco había que mudarse de zona para buscar cobijo adecuado y pitanza, la acumulación de algún tipo de riqueza no tenía sentido al no haber carritos de super para llevarla cómodamente de un sitio a otro. La avaricia no era una tendencia útil en aquellas circunstancias.

Cuando nos quedamos quietos en un sitio, y construimos un poblado con sus casitas, y plantamos campitos y huertos, también pensamos en hacer graneros, y depósitos para el aceite o el vino. Siempre hubo algún paisano más listo, o con más suerte, que recolectaba más de lo que podía comer o usar. Ese plus le daba un cierto poder respecto a los menos trabajadores o menos afortunados, a quienes de alguna manera el potentado podía hacer pasar por la piedra si querían sus migajas: como trabajadores, o como prestatarios, o como simples beneficiarios de su caridad. La evidencia de que la riqueza era poder convirtió rápidamente el mero instinto de supervivencia en la más normal y cotidiana de las avaricias.

La avaricia es desde entonces como una fuerza de la naturaleza, tan inevitable como la fuerza de la gravedad. Salvo que salgamos al espacio o cambien las leyes físicas, la tierra seguirá atrayendo a todo lo que tenga cerca.

Pero esta fuerza de la gravedad, ¿es mala y perjudicial? Pues, si. En cuanto dejamos algo en el aire, se cae y se rompe; para llevar un saco de patatas hay que hacer mucha fuerza y para poder volar hay que hacer maravillas. Pero también la gravedad hace que caiga el agua en la rueda de nuestro molino, y también nos permite sujetarnos al suelo para caminar con fuerza y poder arar la tierra.

Con el tiempo hemos desarrollado técnicas para que la gravedad no nos sea tan penosa: hemos inventado la rueda, las repisas para poner cosas, o los ganchos para que no se estrellen contra el suelo.

¿La avaricia es mala? Ni mala ni buena, o las dos cosas, igual que la fuerza de la gravedad. Es el motor que hace que movamos el culo en lugar de quedarnos a la sombra del platanar, para hacer algo, Es el incentivo que hace que gente normal se meta en un gran lio para montar una empresa o un negocio que dará empleo a otros ciudadanos,  y proporcionará a todos algún tipo de bien o de servicio. A esta doble vertiente es a lo que se referían los liberales con el dicho: los vicios privados son, virtudes públicas.

El deseo de poseer más que puede resultar útil en esas ocasiones, hace inevitable que quien por razón de trabajo o de cargo electo maneja bienes ajenos, tenga la tentación de ajenciarse una parte para su uso provado. Contando con que esto es así, no hay más remedio que idear mecanismos muy rigidos para que esto no pase: controles eshaustivos de los procesos adminisrativos y de otorgamiento de contratos o de permisos y licencias, Financiación de los partidos etc.

¿Verdad que cuando dejamos un objeto lo apoyamos, colgamos o sujetamos para que la fuerza de la gravedad no nos haga una faena.? Pues lo mismo con cada céntimo de empresas  y administraciones: todos controlados y agarrados.

Al menos mientras rija la ley de Newton  y la humanidad siga siendo humana.

15 feb 2013

Escribo para aclararme: Privatización de servicios públicos.

Veo que siempre ha sido una cuestión relevante, en las sociedades más o menos avanzadas, saber de qué servicios o bienes era necesario que se ocupara el sector público, y de cuáles otros podian ser provistos por particulares o sus empresas. El abanico de posibilidades es enorme, pero la teoría más clásica diría que el estado tendría que generar aquellos que las empresas privadas no produzcan o lo hagan en cantidades inferiores a las necesarias. Y eso es lo que pasa con los llamados “bienes públicos”. Son aquellos que no pueden dividirse para su uso individual, o que una vez creados y servidos pueden ser usados por todos, tanto si han pagado por ellos como si no, como serían las calles y todo lo que pasa en ellas, la limpieza o la seguridad. O la vigilancia de la salud pública y la calidad del agua y de los alimentos, o la preservacion del medio ambiente.

La discusión más reciente se centra en la Sanidad Pública. En realidad la salubridad general, sí sería un bien público, pero los cuidados sanitarios concretos a cada ciudadano no pueden considerarse así, ya que se trata de un servicio individualizable para cada persona y ocasión, de forma que siempre hay profesionales y centros privados que a cambio de un precio están dispuestos a prestarlo.

La sanidad se hace pública para asegurar que todos los ciudadanos, incluso los que no tienen recursos, puedan acceder a ella, considerando que la salud de cada persona es una parte de la salud del conjunto y que eso sí es un bien público que interesa preservar. Aunque hay paises donde esta necesidad no es sentida por los ciudadanos, y cada individuo se provee de los servicios sanitarios que puede o quiere pagarse, otros han organizado todo un sistema íntegramente público para ello. Digamos una tercera via es la de aquellas administraciones que para ciertos servicios confian en el sector privado para su prestación, y el estado se limita a pagar a esos profesionales que actúan por cuenta propia.

En los que optaron en su momento por un sistema estilo “seguridad social” (o NHS en el Reino Unido), donde  todas las instalaciones eran públicas y todo el personal era funcionario, ahora parecen tener una tendencia a la privatización. ¿De donde viene el interés en externalizar unos u otros servicios?

Incialmente la limpieza de los hospitales la hacía personal funcionario propio. Pero hace muchos años, se redujo el número de limpiadores/as, y se contrató a empresas externas para este servicio. Y luego se externalizó el servicio de lavandería, y luego el de suministro de las comidas, y luego los TAC, y las resonancias. Si se quiere se podría externalizar un servicio completo como el de pediatría o el de neurocirugía, o toda la gestión de personal o incluso la gerencia.

Dándoles vueltas al asunto, encuentro que puede haber cuatro motivos por los que un servicio público de cualquier tipo o sector, completo o sólo en parte, se privatiza:

1- Optimizar recursos. Si un hospital pequeño tiene que tener una lavandería completa con personal y equipamiento para lavar poca ropa cada día, el servicio saldría muy caro. Una lavandería industrial puede hacerlo a mejor precio porque amortizará inversiones y repartirá costes de personal lavando ropa para ese hospital, pero también para hoteles, restaurantes y para otros hospitales. Caso parecido sería el de esos caros equipos de análisis o pruebas especiales que un pequeño hospital público usaría pocas horas, lo que haría más rentable contratar fuera el servicio que incluirá inversión, costes  y la disponibilidad del personal especializado.

2- Abaratar costes. Se sabe que la gestión pública regida por políticos y desarrollada por funcionarios, no suele ser tan eficiente como la gestión privada que lleva un empresario con el correspondiente ánimo de lucro. Si como ejemplo tasamos la ineficiencia de lo púbico sobre lo privado en un servicio concreto, pongamos en un 15%, podría resultar más barato contratarlo fuera por un 5% menos del coste con gestión pública, y un empresario podría prestar el servicio correctamente y además ganarse su 10%.

3- A veces los funcionarios adquieren “derechos” económicos o privilegios laborales que dificultan mucho la consecución de una mínima eficiencia. Generalmente la empresa privada suele ser más expeditiva en estos temas, ya que no tiene que “respetar” ningún derecho especial, sino simplemente la legislación laboral. De esta forma puede obligar a cumplir horarios, exigir una mínima eficacia y evitar el desperdicio de materiales, o ser tajante con el absentismo injustificado.

4- Otro motivo espúreo, pero real es la que se da cuando algún gestor de lo público con cierta capacidad de decisión monta una empresa privada paralela o bien tiene acciones en una o quizá solamente un amigo tiene una, que casusalmente podría dar un cierto servicio; en cualquier de estos casos puede ser procedente la externalización.

Las tres primeras tienen su fundamento econcómico de diferente tipo. Pero analizando más de cerca, se acaba por ver que las tres razones tienen un mismo origen.

La otimización de recursos del primer apartado también podría resolverse dentro del sector público, como se ha hecho en más de una ocasión: basta con coordinar las necesidades de diversos centros, creando un servicio común y público debidamente optimizado. En el ejemplo de una lavandería para un ambulatorio, se soluciona haciendo que esa ropa se lave en la gran lavandería del hospital más cercano. Se trata sólo de un problema de coordinación y buena gestión.

En cuanto a la menor eficiencia de la gestión pública respecto a la privada. También es un problema de buena gestión, y lo mismo pasa con la política de personal y mayor exigencia profesional. ES TODO UN PROBLEMA DE MALA O MEJORABLE GESTIÓN. La pregunta clave es pues: ¿Es posible desde el sector público conseguir estas mejoras?

Daría la impresión de que los políticos han tirado la toalla: como ni ellos ni los funcionarios al mando tienen en general ni la capacidad ni parece que los medios legales ni tampoco la intencion de hacerlo, es más fácil organizarlo de manera que el ánimo de lucro de unos empresarios, pueda obtener esa mejora en la getión. Y de paso hasta es posible que nos ahorremos el 5% del ejemplo que pongo más arriba.

A un Juan Particular que como usuario recibiera el mismo servicio y encima se ahorrara un 5% en impuestos, le iba a parecer una muy buena solución.

PERO. Pero una vez cualquier servicio público en manos privadas, tanto si es sanidad como si son las autopistas de peaje, hay una tendencia inevitable, y es la de que el gestor privado querrá incrementar en lo posible sus beneficios, lo que para un precio dado, implica primero optimizarlo todo para abaratar costes. Esto es estupendo salvo que llegue a perjudicar la calidad del servicio. Y, ¿quien es el encargado de vigilar que esto no suceda?. Pues un político o un funcionario. Y, ¿qué es lo que nos han demostrado? Pues que no son capaces de hacer una buena gestión con el sistema actual. Y si no han sabido gestionar directamente unos servicios, es dificil de creer que sean capaces de controlar adecuadamente a la empresa contratista, para que la calidad del servicio sea la adecuada. Igualmente será difícil evitar que dada la repercusión social que cualquier problema en ese servicio tendría, se acabe creando una especie de síndrome de Estocolmo hacia el contratista que dificulte la mayor exigencia o hasta su relevo.

Además, no todas las empresas privadas están dirigidas adecuadamente, ni todas dan los servicios correctos al coste correcto.

La evolución previsible de estas privatizaciones acabaría siendo una bajada tal de la calidad del servicio que crearía finalmente un clamor social, y dentro de muchos años se volvería a nacionalizar. Con lo que el péndulo que rige casi todo lo humano, y más lo colectivo, habrá vuelto a donde está.

¿Que hacer? Pues no sé. Recorrer ese camino pendular es quiza invitable. O intentar quedarnos como ahora, pero la sltuación actual no es sostenible. Quizá haciendo que la presión de los ciudadanos consiga poco a poco apretar al los políticos para que se mejore en la gestión. Quizá sea también necesario apelar a la resposabilidad de algunos funcionarios para que no hagan valer de forma abusiva esos “derechos” que a veces representan un muro insalvable.

Siempre debe ser posible disponer de unos servicios que tendrá que cubrir las necesidades de los ciudadanos, pero “dentro las posbilidades económicas de cada momento”. Quizá durante unos años hemos gastado y malgastado en equipamiento estupendo, hospitales con arquitectura estupenda, para tener la sanidad más estupenda, pero a base de ir pidiendo prestado lo que no teníamos. Tendremos que reencontrar el nivel correcto, invirtiendo y gastando con juicio.

Pero, ¿qué incentivo tienen los políticos a hacerlo bien?. Me temo que con el sistema actual de democracia representativa, ninguno. Tenemos que diseñar desde abajo un nuevo sistema que no existe.

Febrero 2013

Discursos mesiánicos

No sé quien dijo “dios nos libre de nuestros salvadores”. Es lo primero que he pensado oyendo en el telediario de esta noche a uno de ellos, y sus palabras me han recordado a otras más antiguas y de otras latitudes.

Como todavía no ha empezado la jornada de reflexión, puedo poner este “recull” de frases célebres oidas en discursos diversos. Algunos recientes y otros menos recientes. La similitud es asombrosa, pero el hecho de que ponga juntos pensamientos de diversos autores, no implica por mi parte ni que los quiera comparar en su ideología, ni en modo alguno que insinue que pueden tener ninguna similitud en ningún aspecto. Y lo digo de verdad y no como posible salvaguarda legal.

Sus frases son iguales porque su intención concreta en los discursos es la misma: motivar visceralmente a sus partidarios y/o posibles votantes. Y esto no tiene que ver nada con el fin último de su ideología, que puede ser diametralmente opuesto.

 

A continuación copio unas cuantas frases extraidas de diversos discursos en orden más o menos aleatorio. Donde el original hacía referencia a la correspondiente nación he puesto X. La mayor parte de las frases que copio a continuación son literales, o como mucho he hecho lo que en fotografía sería un pequeño reencuadre.

Me entran ganas de hacer un concurso a ver quien adivina el autor de cada una de estas frases:

1- Símbolo de la resistencia heróica del pueblo X en la defensa de sus libertades y de la capacidad de volverse a levantar tras la derrota, e imagen del trabajo incansable de reconstrucción a lo largo de los siglos.

2- La hora en que el pueblo X vuelve en sí, nuevamente torna a ser dueño de su propio destino, y se levanta, no por gracia de nuestros enemigos, sino por su propia fuerza, por su propia voluntad, por su propia acción.

3- Está en nuestras manos ganar para siempre nuestro futuro colectivo de libertad, bienestar, prosperidad u justicia social.

4- Queremos asegurar al espíritu X la posibilidad de su desarrollo, queremos que reaparezca su personalidad con todo su valor y su fuerza de creación.

5- Pueblo y tierra, estas dos son las raíces de las que sacaremos nuestra fuerza, y sobre las cuales construiremos nuestros proyectos

6- El pueblo de X está demasiado acostumbrada a probar el gusto amargo de la derrota pero que ahora quiere probar el dulce sabor de la victoria.

7- Un resultado que podemos calificar de histórico, un resultado que podemos ofrecer a las precedentes generaciones. Y esta obra es la obra de todos, no únicamente mía, pero el resultado del esfuerzo de los cientos de miles que están detrás de mí i marchan conmigo, y que, a fin de cuentas, representan al pueblo…

8- La capacidad cultural de un pueblo es, sin duda, algo que fundamentalmente existe. Pertenece a ese conjunto de valores y disposiciones de un pueblo que le son connaturales.

9- La cultura como sedimento de valores, está en la base del proyecto que perseguimos, y constituye una buena semilla para poner en marcha este proyecto colectivo.

10- Todas las grandes realizaciones culturales en cuanto producciones creativas, provienen del sentimiento colectivo y son, por tanto la expresión del ideal colectivo.

24 nov 2012

Esen

Sobre la polémica de nuclear si, nuclear no.

Sobre la polémica de nuclear si, nuclear no.

(Al pie puede verse un resumen de las conclusiones)

 En primer lugar ya sabemos que la mayor parte de los análisis y comentarios contienen pre-juicios.

Aquí abordo el asunto intentando un planteamiento lo más objetivo posible, desde dos aspectos: seguridad y economía.

 – Seguridad.

Esto es como la primitiva: hay pocas posibilidades de que toque, pero si toca te cambia la vida.

Hay muy pocas posibilidades de que pase algo en las centrales existentes pero cuando pasa, es algo importante y de consecuencias imprevisibles.

Con un coste elevadísimo en vidas, enfermedades, daños psicológicos, medioambientales, patrimoniales, y de todo tipo.

 ¿Que probabilidad hay de que se produzca una avería o un accidente?

Es muy baja, pero se debe tener en cuenta que hay unas 550 centrales en el mundo, de muy diversos propietarios, en paises más serios y en paises menos serios. De los accidentes producidos hasta ahora, se puede ver que las causas han sido muy diversas.

Y como en todos los accidentes de cualquier tipo, nunca hay una sola causa, sino la conjunción de condiciones y acciones inadecuadas.

 En el caso de los accidentes nucleares más famosos:

– Operación incorrecta sobre una central mal diseñada y construida con malos materiales, como Chernobil.

– Una avería, seguida de una cadena de errores humanos y administrativos, como en Three Mile Island.

– Un terremoto dispara la central de Fujuyama, que también corta el suministro eléctrico. Por tanto, unos equipos de refrigeración dejan de funcionar y los sistemas de emergencia son averiados por el maremoto posterior. Parece también que en un primer momento el retraso en la decisión de refrigerar con agua de mar podría haber agravado el accidente.

 Cierto que son seguras, que incluso la central japonesa ha resistido varios terremotos.

Es cierto que los sistemas principales están muy cuidados, muchos circuitos y elementos duplicados, los cálculos de resistencia están hechos con mucho margen de seguridad. Y se supone que las de cada nueva generación son más seguras.

 Pero sobre 550 centrales puede pasar cualquier cosa. Temporales, terremotos, riadas, meteoritos. Y también es inveitable que en alguna se creen condiciones peligrosas mediante el abaratamiento de costes tanto en construcción como en mantenimiento, por actuación de personal mal formado o insatisfecho; por mala organización laboral, procedimientos inadecuados o que no se siguen, etc.

Resulta evidente que la seguridad total, no existe. Y no la hay porque es imposible.

Lo único que se puede conseguir es que las probabilidades de un accidente sean cada vez más reducidas.

 Y es cierto también que otro tipo de instalaciones de producción eléctrica, presas hidroeléctricas y centrales térmicas, pueden tener accidentes con graves consecuencias. Pero de alguna manera esas consecuencias están acotadas: un embalse que revienta, y otras instalaciones pueden sufrir grandes incendios y tremendas explosiones. Todo ello puede afectar a alguna población vecina, con cientos, o quizá miles de muertos. Pero cuando el agua se ha vaciado y el fuego se apaga, se seca el fango, se enfrían los rescoldos y se entierra a los muertos. Es terrible y trágico, pero se acabó.

Y el coste es en cierto modo limitado y medible.

Y en el lugar, se puede construir otra instalación o plantar un bosque o hacer un parque infantil.

 También es cierto que en la extracción de carbón o petróleo para esas centrales también se producen accidentes. Pero esos combustibles se emplean también para otros usos y en estos casos se trata de accidentes laborales, que aunque en número de fallecidos pueda ser muy elevado, no tiene las repercusiones que pueden extenderse a otros territorios incluso muy lejanos.

De los efectos de un accidente nuclear lo único que puede decirse con seguridad es que son impredecibles.

Y en cifras de dinero corriente son difíciles de evaluar.

 Probabilidades:

Hago a continuación un cálculo rápido y algo burdo.

Si consideramos que ha habido 5 accidentes muy graves en 30 años sobre una media de 500 centrales: P= 5/500*30= 3E-4. Esto es, de una probabilidad de una entre 3.300.

Por ejemplo la probabilidad de acertar una primitiva es de uno entre 14 millones. Y casi todas las semanas hay alguien que acierta. ¿Porqué?

Porque si juegan 7 millones (es por poner un dato) de personas cada semana, habría una posibilidad de 7.000.000/14.000.000 = 50% de que le toque a alguien. Esto se correspondería aproximadamente con la realidad de que habría un acertante semana si y semana no. Las semanas de uno o más se compensan con otras semanas sin acertantes.

 Volviendo a las centrales, sin ir más lejos, en wikipedia se menciona un estudio de AIMPGN, que acaba fijando para Europa la probabilidad de un accidente, en 9E-4 (Aprox. una entre 1.000). Por supuesto no coincide con la cifra que yo he sacado, pero es del mismo orden de magnitud.

Esto quiere decir que en 10 años la probabilidad sube a 10/1000=1/100.

Y en 20 años se dobla hasta 1/50. Cifras que ya no son tan despeciables.

 Coste de los accidentes nucleares:

Por lo que leo, parece que las compañías de seguros no contratan pólizas para cubrir estos accidentes, más que asociadas entre ellas. Y en muchos países hay límites legales para esa responsabilidad.

Es curioso el caso de Canadá (http://www.cna.ca/english/pdf/nuclearfacts/19-NuclearFacts-insurance.pdf).

Allí a ley fija una responsabilidad máxima por central de 75Millones de $. Si los posibles daños superan la cifra, es el gobierno quien corre con los gastos. A cambio, tiene derecho a regular e inspeccionar las centrales.

Y es curioso pero por ley, los suministradores de equipos y aparatos para esas centrales no pueden ser responsabilizados de los daños potenciales por un fallo en la central que un mal funcionamiento de sus productos pudiera provocar.

Se supone que sin esta ley, ningún fabricante de motores, de acero o de hormigón, querría vender piezas o materiales a una compañía eléctrica con destino a una central, por la potencial responsabilidad en un accidente que le pudieran repercutir.

 En España hay un anteproyecto de Ley, última versión de 2010, sobre responsabilidad civil por daños nucleares, todavía sin aprobar:

http://www.congreso.es/public_oficiales/L9/CONG/BOCG/A/A_092-01.PDF

 Menciona en primer lugar lo prescrito en un convenio de Paris y otro de Bruxelas, que finalmente se resume en que hay un primer tramo de 700M€ como responsabilidad mínima obligatoria de los titulares de las instalaciones, y un segundo y tercer tramo de hasta 1.200M€ más cada uno. A poner por los estados según la legislación de cada uno de ellos.

El anteproyecto español  habla de cifras de 700  y de 1.500 M€, pero con excepciones y reducciones de cuantías.

En definitiva acota la asunción de los posibles daños a soportar por las compañías eléctricas, y el estado se hace cargo de  lo demás. 

 Todo esto lo acabo de averiguar, yo creo que dejará en duda hasta a los netos partidarios de esta fuente de energía.

 Hagamos un cálculo del coste probable de los accidentes, haciendo una media aproximada de los producidos hasta ahora.

–          Parece que los costes de poner un reactor averiado en seguridad pueden rondar los 1.000M€.

–          Una cifra de desplazados puede estar en 200.000 como en Japón. Difícil saber el coste por cada desplazado, pero sólo mantenerlos y subsidiarlos, y quizá darles una casa en otro lugar a cada familia, y a lo mejor darles trabajo o pensión a todos, puede ir de 1.000 a 10.000M€.

–          Los muertos no son caros, y pueden salir por 300.000€, o quizá menos.

En Chernobil parece que se ha llegado a 100.000 fallecidos. Con sólo la décima parte, estamos en los 3.000M€.

 Las cifras son enormes, y podemos decir que un accidente leve estaría en 2.000 o 3.000 M€, pero no parece difícil llegar a 10.000 o 20.000 M€. O incluso más.

Parece que los límites legales de 1.500 o 3.000 M€ son bastante modestos. 

 – Costes de la producción nuclear.

Se dice que cuando en una polémica se tiene un buen argumento, uno definitivo, es mejor no utilizar otros.

Pero en este caso, mencionaré la parte económica para intentar analizar si realmente este aspecto justificaría correr con todos los riesgos y con todo el gasto público mencionados en el apartado anterior.

 Un argumento a favor de las nucleares es el coste del kWh.

Con los cálculos convencionales es cierto, aunque la diferencia con el coste de otros sistemas de generación no es excesiva.

Pero resulta que los costes financieros constituyen la mayor parte del coste por kWh. o que pasa es que hay gastos asociados a estas instalaciones que no se computan para determinar el coste real del kWh, como el almacenamiento de los residuos y los costes de desmontaje y protección al final de su vida útil.

A lo que habría que añadir el gasto extra en primas de seguro que debería cubrir todo el importe de un posible accidente, y que en la actualidad no sufragan.

En un sistema liberal de mercado no tiene sentido que un negocio privado quede exento de ciertos costes, de forma que su producto sea más competitivo gracias a ello.

Por otra parte, hay que considerar que una central nuclear requiere una inversión de entre 2.000 y 3.000 M€.

El verdadero negocio parece estar también en el aspecto financiero. Los intereses anuales de este capital son una cifra muy elevada, y cualquier banco ni puede ni está dispuesto a asumir estas inversiones salvo si tiene una seguridad muy alta en que podrá recuperar su inversión. Garantía que en este caso viene de los poderes públicos.

Esta es otra irregularidad que supone un proteccionismo que no parece razonable.

 Otro aspecto relevante es el largo y a veces impredecible plazo que requiere su construcción. Y para rentabilizarlas es necesario que operen durante varios decenios.

Y la enorme inversión requerida tiene un riesgo añadido: cabe en lo posible, ya nos gustaría, que dentro de unos años se pudiera desarrollar un sistema alternativo de generación eléctrica que finalmente sea más barato, seguro y eficiente.

Ante esta posibilidad hay que plantearse muy seriamente el desastre económico de construir nuevas centrales, si un hipotético nuevo sistema de generación  pudiera ser comercial dentro de los cinco a diez años de construcción, o en los primeros años de su larga vida, dejando la central como un trasto caro, inútil y peligroso.

Asumir todos estos costes y estos riesgos por parte de la población y de los gobiernos , ¿está justificado sólo por el bien público de este sistema de producción?

La energía producida por estas centrales es demandada por nuestra sociedad y por nuestro modo de vida, ya que a nivel mundial se estima que este tipo de centrales produce el 25% de la energía eléctrica.

Si las paramos nos quedamos con una cuarta parte menos de electricidad.

Pero, ¿podríamos prescindir de esta parte de energía eléctrica?

Yo creo que sí. En la industria se puede mejorar bastante la eficiencia, y hay mucho que adelantar en este aspecto.

En alumbrado privado y público somos unos derrochadores.

Hay multitud de sistemas para mejorar la eficiencia, que incluso con inversiones relativamente bajas, permiten reducciones muy apreciables de los consumos.

Todo esto, sin entrar en la polémica de las energías alternativas, de las que se dice que, a pesar de lo que parece, han recibido subvenciones mucho menores que la industria nuclear, aunque esto habría que comprobarlo.

La energía eólica cuya potencia instalada ya es bastante alta, tiene el problema de que es variable e impredecible, y que no se ajusta a la demanda, de forma que no puede aprovecharse en su totalidad.

En este caso el hecho de que la energía se genere y retribuya según el famoso “pool” no ayuda a la gestión eficiente de esta fuente de generación.

En otro artículo abordaremos propuestas en este sentido.

En cualquier caso, la elevada inversión en las centrales que ya se encuentran en operación hace que su cierre prematuro constituya un cataclismo económico en muchos países.

Por ese motivo, parecería razonable mantener trabajando las actuales, aunque reforzando los controles y estándares de calidad, y tomando las máximas precauciones para minimizar los riesgos. Intentando que no todo ello sea con cargo al presupuesto nacional.

 

Resumen de conclusiones.

–          Las centrales nucleares son muy seguras. Pero no pueden ser absolutamente seguras.

–          Un accidente en ellas, aunque poco probable en general, puede tener unas consecuencias que son impredecibles, con una repercusión y coste que puede exceder cualquier previsión.

–          La energía nuclear no es absolutamente necesaria para mantener nuestro estilo de vida.

–          Su implantación genera distorsiones en el mercado por la asunción de diversos costes indirectos por los presupuestos generales de los estados.

 

Si esto es así, ¿Por qué construir nuevas centrales nucleares?

Se admiten contrapropuestas.

 

Autodeterminación y secesión

Sobre el mismo tema, y sólo para pedir un poco de seriedad, un poco de serenidad, y un poco de racionalidad.

Cuando se da la circunstancia de que la gente de un territorio, parte de un estado, manifiesta que desearía la secesión hay una primera pregunta: ¿valdría con que la mayoría de esos habitantes deseara la independencia? En este momento, parece que hay mucha prisa por los políticos catalanes, pero yo diría que hay cuestiones previas y varios pasos que se deberían seguir:

1- Los habitantes del estado deberíamos votar todos en referendum si queremos que sea posible que, bajo determinadas condiciones a pactar, una región cualquiera pueda segregarse del conjunto.

2- Caso de voto favorable, acordar, consensuar, y cambiar o adaptar las leyes precisas que lo hagan posible y que rijan racional y legalmente el proceso. (ver mi post anterior)

3- Con esas reglas delante, es cuestion de que cada ciudadano se piense si quiere que suterritorio sea o no independiente, y que siga los pasos establecidos.

4- Y una vez se cumplan todas los requisitos y pasos fijados, habrá que negociar las condiciones concretas.

Curioso que en el caso de Escocia, donde antes de dos años habrá un referendum, y en el caso de que salga que sí, todavía les quedará por negociar qué moneda usarán, que tipo de relación guardarán con el Reino Unido, y toda una serie de incógnitas como si desde la CE les dejaremos entrar…

Esen

26 sept 2012

Sobre la exigencia de claridad. Clarity Act.

Los canadienses nos llevan la delantera en estas cosas de las independencias, porque la gente del Quebec hace años que va detrás de separarse de la confederación. Intención que ahora, con bastante ruido, están manifestando los catalanes.

Este proceso parece rodeado de cierta confusión, tanto en su origen como en su desarrollo. En cuanto al origen sería cosa de otro artículo, pero en cuanto al desarrollo, el problema fundamental es que no hay un procedimiento trazado para un proceso de segregación como el que se pretende. Los políticos catalanes intentarán buscar un camino que no existe, lo que seguramente va a dar lugar a situaciones de lo más extraño.

Además, después de los catalenes, van a venir otros con pretensiones del mismo tipo, y si no se canalizan estas peticiones de una forma medianamente racional, vamos a tener un buen lío.

Esta inquietud independentista de muchos catalanes constituye un fenómeno real y un problema sobrevenido, pero que nadie tiene estudiado ni previsto cómo se puede solucionar. Un comentarista decía el otro dia que es como quien de repente encuentra un elefante en su sala de estar: puede ser objeto de discusión acerca de su origen, o de cómo ha llegado hasta ahí. Pero no se puede ignorar su existencia, y hay que ver con seriedad qué se hace con él.

Esta necesidad es la que sintieron en Canadá con el movimiento independentista del Quebec. Debió de ser tal la confusión y la ambigüedad de los planteamientos, que se aprobó en el año 2000 una ley federal que llaman Ley de la Claridad o “sobre la exigencia de claridad”.

 

Esta ley es relativamente simple y dice básicamente:

  • Ninguna provincia (llaman así a sus Autonomías) tiene derecho a separarse unilateralmente de la federación.
  • Pero el estado queda obligado a promover las modificaciones necesarias en la constitución para que la secesión pueda ser legal, si y sólo si, un referéndum que plantee una cuestión suficientemente clara y sin ninguna ambigüedad a la población, y que sea apoyado claramente por la gran mayoría, tanto cuantitativa como cualitativa,Que es el parlamento del estado donde debe dirimirse si la cuestión planteada en el referendum y su resultado son suficientemente claros.
  • Que tras esto, se deberían emprender negociaciones sobre los términos de la independencia en las que deben participar tanto el gobierno del estado como el de las demás provincias.
  • Que las negociaciones han de basarse en los principios del federalismo, de la democracia, del constitucionalismo, de la primacía del derecho y del respeto a las minorías.
  • Las negociaciones han de incluir aspectos como la división de activos y pasivos, las fronteras, y “la situación de los pueblos aborígenes y la protección de las minorías”

Y es curioso que dice expresamente que “el gobierno del Canada no podrá entablar ningún tipo de negociaciones que pudieran llevar a la secesión de una provincia, y por consiguiente a la pérdida de la nacionalidad canadiense y de los derechos que lleva aparejados a los ciudadanos que en ella habiten, a menos que su población haya declarado clara y mayoritariamente su petición de secesión”.

Algo parecido será necesario aquí, ya que se trata de un movimiento más bien visceral, pilotado por políticos a quienes beneficia tanto la confusión y la falta de claridad, como la oposición irracional de elementos centralistas con la que se tienen que enfrentar.

Una vez tenemos el elefante en la salita, no discutamos cómo ha llegado allí, o si debería o no estar; intentemos hablar clara y positivamente de qué hacer con él, sin necesidad organizar un zafarrancho mayor del necesario.

Esen

Referencias;:

http://laws-lois.justice.gc.ca/fra/lois/C-31.8/page-1.html#s-1.

Algunos ciudadanos de Alberta también querrían la segregación: http://www.freealberta.com/secession.html

 

La post-crisis_02

Todos damos por supuesto que acabaremos saliendo de la crisis. De su análisis se sacan algunas consecuencias, que nos deberían servir para prevenir en la after-crisis la repetición de los errores.
Plan casero, repaso algunos aspectos. El primero es mi pasado post (http://wp.me/p20fKr-2b)
Al principio de la crisis (creo que en 2008) asistí a una conferencia de José María Pual, un economista que analizando la crisis indicaba como su causa última el excesivo endeudamiento de estados, familias y empresas, debido a anormalmente bajos tipos de interés.
Ya se sabe que cuando algo es demasiado barato se compra en demasiada cantidad.
Hablamos de que los tipos han estado durante los años más expansivos, probablemente entre el 3% y el 8%. Más o menos.
Si estos valores son bajos, me pregunto cuál sería un tipo de interés “natural”. No he encontrado ninguna teoría válida sobre este asunto.
Haciendo teoría barata por mi cuenta:

Yo diría que la respuesta está en relación con el beneficio extra que el prestatario ha obtenido del préstamo. La compensación al prestamista habría de ser una parte de ese beneficio. Si un empresario toma prestado y le saca un rendimiento muy alto, ¿tiene sentido que pague el dinero a un bajo tipo?

Cuando mayor es esa diferencia más incentivo tiene a aumentar su apalancamiento financiero, lo que deriva en endeudamiento.

¿Sería razonable por ejemplo que el prestatario tuviera que pagar la mitad del rendimiento que él obtiene?

Aplicando este principio a la construcción: si un constructor en la época buena obtenía unas ganancias de un 40 o 50% sobre el capital invertido, estaba usando capital prestado por un banco al que sólo pagaba un 8% o incluso un 5%.
No parece lógico que los bancos hayan prestado capitales con una ganancia muy inferior a la obtenida por los prestatarios. Esto ha llevado a que la mayor parte de empresas hayan llegado a un nivel de endeudamiento exagerado.
Trasladando esto a las familias, caso de las hipotecas:
Pongamos que por una vivienda “normal” de 80 o 90m2, una familia “media” que ingrese 24.000€/año, se considere “aceptable” que tenga que pagar un tercio de sus ingresos.
Esto sería un alquiler de 8.000€/año, o 660€/mes.
Si la vivienda tiene un valor de 180.000€, este alquiler representa para su propietario un interés aprox del 4,4%
Esto me parece un tipo bajo de interés, lo que indica que el precio de 180.000 es excesivo, lo que coincide con que el constructor ha ganado mucho más de lo que debiera.
Si la familia decide comprar la vivienda a los tipos de interés “bajos” que hemos tenido, los pagos de una hipoteca a 30 años de ese piso supone solamente un poco más que el alquiler. El resultado es que la familia de endeuda. Y así muchos millones de ellas están ahogadas.

Una vez salgamos de la crisis, ¿deberíamos volver a una situación similar?
Nos lo deberíamos plantear.