Autodeterminación y secesión

Sobre el mismo tema, y sólo para pedir un poco de seriedad, un poco de serenidad, y un poco de racionalidad.

Cuando se da la circunstancia de que la gente de un territorio, parte de un estado, manifiesta que desearía la secesión hay una primera pregunta: ¿valdría con que la mayoría de esos habitantes deseara la independencia? En este momento, parece que hay mucha prisa por los políticos catalanes, pero yo diría que hay cuestiones previas y varios pasos que se deberían seguir:

1- Los habitantes del estado deberíamos votar todos en referendum si queremos que sea posible que, bajo determinadas condiciones a pactar, una región cualquiera pueda segregarse del conjunto.

2- Caso de voto favorable, acordar, consensuar, y cambiar o adaptar las leyes precisas que lo hagan posible y que rijan racional y legalmente el proceso. (ver mi post anterior)

3- Con esas reglas delante, es cuestion de que cada ciudadano se piense si quiere que suterritorio sea o no independiente, y que siga los pasos establecidos.

4- Y una vez se cumplan todas los requisitos y pasos fijados, habrá que negociar las condiciones concretas.

Curioso que en el caso de Escocia, donde antes de dos años habrá un referendum, y en el caso de que salga que sí, todavía les quedará por negociar qué moneda usarán, que tipo de relación guardarán con el Reino Unido, y toda una serie de incógnitas como si desde la CE les dejaremos entrar…

Esen

26 sept 2012

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Sobre la exigencia de claridad. Clarity Act.

Los canadienses nos llevan la delantera en estas cosas de las independencias, porque la gente del Quebec hace años que va detrás de separarse de la confederación. Intención que ahora, con bastante ruido, están manifestando los catalanes.

Este proceso parece rodeado de cierta confusión, tanto en su origen como en su desarrollo. En cuanto al origen sería cosa de otro artículo, pero en cuanto al desarrollo, el problema fundamental es que no hay un procedimiento trazado para un proceso de segregación como el que se pretende. Los políticos catalanes intentarán buscar un camino que no existe, lo que seguramente va a dar lugar a situaciones de lo más extraño.

Además, después de los catalenes, van a venir otros con pretensiones del mismo tipo, y si no se canalizan estas peticiones de una forma medianamente racional, vamos a tener un buen lío.

Esta inquietud independentista de muchos catalanes constituye un fenómeno real y un problema sobrevenido, pero que nadie tiene estudiado ni previsto cómo se puede solucionar. Un comentarista decía el otro dia que es como quien de repente encuentra un elefante en su sala de estar: puede ser objeto de discusión acerca de su origen, o de cómo ha llegado hasta ahí. Pero no se puede ignorar su existencia, y hay que ver con seriedad qué se hace con él.

Esta necesidad es la que sintieron en Canadá con el movimiento independentista del Quebec. Debió de ser tal la confusión y la ambigüedad de los planteamientos, que se aprobó en el año 2000 una ley federal que llaman Ley de la Claridad o “sobre la exigencia de claridad”.

 

Esta ley es relativamente simple y dice básicamente:

  • Ninguna provincia (llaman así a sus Autonomías) tiene derecho a separarse unilateralmente de la federación.
  • Pero el estado queda obligado a promover las modificaciones necesarias en la constitución para que la secesión pueda ser legal, si y sólo si, un referéndum que plantee una cuestión suficientemente clara y sin ninguna ambigüedad a la población, y que sea apoyado claramente por la gran mayoría, tanto cuantitativa como cualitativa,Que es el parlamento del estado donde debe dirimirse si la cuestión planteada en el referendum y su resultado son suficientemente claros.
  • Que tras esto, se deberían emprender negociaciones sobre los términos de la independencia en las que deben participar tanto el gobierno del estado como el de las demás provincias.
  • Que las negociaciones han de basarse en los principios del federalismo, de la democracia, del constitucionalismo, de la primacía del derecho y del respeto a las minorías.
  • Las negociaciones han de incluir aspectos como la división de activos y pasivos, las fronteras, y “la situación de los pueblos aborígenes y la protección de las minorías”

Y es curioso que dice expresamente que “el gobierno del Canada no podrá entablar ningún tipo de negociaciones que pudieran llevar a la secesión de una provincia, y por consiguiente a la pérdida de la nacionalidad canadiense y de los derechos que lleva aparejados a los ciudadanos que en ella habiten, a menos que su población haya declarado clara y mayoritariamente su petición de secesión”.

Algo parecido será necesario aquí, ya que se trata de un movimiento más bien visceral, pilotado por políticos a quienes beneficia tanto la confusión y la falta de claridad, como la oposición irracional de elementos centralistas con la que se tienen que enfrentar.

Una vez tenemos el elefante en la salita, no discutamos cómo ha llegado allí, o si debería o no estar; intentemos hablar clara y positivamente de qué hacer con él, sin necesidad organizar un zafarrancho mayor del necesario.

Esen

Referencias;:

http://laws-lois.justice.gc.ca/fra/lois/C-31.8/page-1.html#s-1.

Algunos ciudadanos de Alberta también querrían la segregación: http://www.freealberta.com/secession.html