Propuesta de escala de niveles de dolor

La sensación de dolor es algo tan subjetivo que es imposible medir, porque medir es comparar con un patrón, y no hay forma de comparar dos dolores diferentes porque cada persona es diferente. Sin embargo a veces sería útil encontrar una manera de expresar los niveles de dolor que sentimos, sólo para que otro humano se pueda hacer una idea aproximada.

Se me ocurrió con ocasión de una rotura de huesos con complicaciones que sufrí hace unos años, y que me produjo variados tipos e intensidades de dolores.
Y hace poco tiempo estuve presente cuando un médico que atendía a un familiar mio,  intentaba evaluar el dolor que éste sentía, y le pedía que lo puntuara del 1 al 10. El paciente dijo que un 6, pero con este dato dudo que el médico sacara una idea precisa.

Parece ser que los nervios correspondientes a la funcion “Control de daños informen (1)”, cuando detectan que algún tejido sufre un daño indican al cerebro que algo no anda bien, pero realmente no informan de un dolor, sino que es el cerebro el que al recibir esa señal, junto con todo el resto de información, consciente e inconsciente, valora e indica, vaya que molestia, o nos hace gritar:  ¡Pupitaarrrr!

Hace poco leí que estaban intentando “medir” con diversos sistemas la intensidad de los estímulos dolorosos, pero me temo que para su uso cotidiano todavía falta. Por otra parte, un amigo médico, a quien llamaremos Manolo, me informó que ya existen muchas escalas de dolor, pero realmente no son muy útiles, así que no parecen usarse, aunque dice que la medicina necesitaría poder codificar y cuantificar todas las variables.

Desde la ignorancia yo digo que si el dolor es subjetivo, yo propongo una escala subjetiva. ¿ Podría ser útil una escala así?

Pienso que si todos la conociéramos, sería una manera rápida de que un paciente pudiera informar del asunto de forma sencilla, rápida y explícita.
Una referencia concreta en una escala quizá pudiera ser útil como elemento de codificación para historiales médicos digitalizados, sobre todo ahora que estamos en lo de la atención al paciente web 2.0.

Se me ocurre esta formulación que pretende dar una idea de la medida en que el dolor afecta al doliente. Se adapta mejor a dolores en cierto modo constantes, ya que en los casos en que la sensación dolorosa sólo aparece con el movimiento, la fuerza o la presión, quizá habría que adaptar la escala, porque un supuesto mismo nivel de dolor no se interpreta igual si se sabe que cambiando de postura o de actividad desaparece o se reduce, que si el sufriente no sabe ni cuándo ni cómo va a desaparecer.

Tampoco se interpreta de la misma manera un dolor experimentado con anterioridad, cuyo origen y evolución se conoce, que uno nuevo y desconocido: en este caso al dolor en sí se une la angustia de no saber su causa, ni cómo remediarlo, o de si es anuncio de algo todavía más grave.

Se me ocurre una escala sencilla que puede dar una idea de la apreciación subjetiva del dolor que alguien siente, y la propongo así.

E.S.D.(Escala subjetiva de dolor)

0- NO me duele nada, de nada.

1- Siento una molestia, pero fácilmente se me olvida si me distraigo con otros asuntos.
2- El dolor es relevante. Lo percibo y tengo presente en todo momento, pero no acapara toda mi atención y, aunque con alguna dificultad, puedo llevar a cabo otras actividades. Si no empeora podría resistirlo durante algún tiempo más.
3- El dolor es intenso, y me cuesta pensar con claridad en otros asuntos ya que concentra toda mi atención.
4- Es tan intenso que tengo que hacer esfuerzos para aguantarme. Siento la necesidad apremiante de buscar una solución cuanto antes.
5- Es desesperante. Me siento morir. No lo puedo soportar.

Estos cinco niveles creo que son los mínimos para reflejar lo que en mi experiencia particular he sentido en diversas ocasiones, y suficientes para reflejar la percepción subjetiva y la influencia del dolor en el sufriente.

Como anécdota, recuerdo a Raquel, una médico joven, simpática y eficiente, que tenía que hurgarme repetidamente en una herida profunda en una pierna. Cada vez que tenía que hacerlo me pedía gentilmente que le avisara si dolía.
A la segunda vez que me lo dijo, le contesté intentando sonreír: “No te voy a decir nada porque todas las veces me duele mucho, aunque me puedo aguantar apretando los dientes. Así que no te preocupes, haz lo que tengas que hacer, pero por favor, acaba pronto”
Yo creo que esto sería un nivel 4, con la ventaja de que yo sabía que era transitorio.
Si con esa misma intensidad hubiera sido algo interno, sin saber cuánto va a durar, quizá le hubiera subido la calificación.

Esta escala no servirá para nada, pero si alguien me dice que le duele a nivel 4, por lo menos puedo recordar la intensidad de aquella vez en que yo clasifiqué mi dolor con ese nivel.

Mis deseos de que estemos todos siempre en el cero.

(1) En una serie de los años 60 que se llamaba “Viaje al fondo del mar” salía un submarino que en cada capítulo chocaba varias veces con diversos objetos, una roca, un fantástico monstruo, o una colonia de hombres-lechuga-sub-acuática, etc. A los 2 segundos del impacto, el capitán descolgaba un teléfono y decía esa frase, que era contestada con un informe instantáneo, detallado y preciso. Y eso, sin informática…

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