Cine tramposo

Justo anoche, dia de entrega de los Oscar, hicieron una película de 2008 titulada “Venganza” (“Taken” en inglés). Me acerqué a la tele en mala hora, y vi una escena de acción, así que me senté un momento con curiosidad. Y finalmente la vi casi entera.

Quiero denunciar lo tramposa que es esa película, aunque no es la única. Si sólo la ves sin pensar, es una de acción con gran dosis de violencia, pero si te fijas bien, se le puede sacar jugo. Intento desglosar lo que quiero decir.

Ex-policía divorciado, con hija mona de 17 años que se va de viaje, y la secuestran unos malos.

Lo peor es que esta película muestra una violencia contínua y extrema por parte del poli, lo cual está automáticamente justificado porque se trata de buscar a su hija en situación de gran peligro. ¡Qué mejor razón para que excusemos, sin ponerlas en cuestión, todas las barbaridades que hace este animal!: cuando los malos son tan malos, cualquier violencia es aplicable sin dar explicaciones.

La hija le pide permiso para viajar a Paris a ver museos con unas amigas. Los adolescentes son mentirosos porque se va de gira por europa siguiendo a un conjunto musical.

La ex lo sabía, pero tapa a la hija, porque las mujeres son unas inconscientes.

Nada más llegar a Paris cae en manos de unos secuestradores que se dedican a la trata de blancas. Europa es peligrosa.

Los secuestradores son albano-cosovares. Los malos malísimos

Un poli francés, antiguo amigo del prota, no piensa ayudarle, y luego se sabe que cobraba mordida de los albanos, la poli europea es corrupta.

Los ricos pagan millonadas por estrenar a chicas vírgenes, eso sí, drogadas. Los ricos son unos criminales con yate.

Para encontrara a la muchacha, mata, detiene y tortura a todos los malos. Además, pone en peligro a medio Paris con sus persecuciones en contra-dirección y tiroteos en plena calle. Incluso le pega un tiro a quemarropa en el brazo a la espantada esposa del poli francés corrupto, y apunta a la cabeza a la pobre mujer para forzar a éste a que le revele información.  Entre otras lindezas clava, sin anestesia, sendos clavos en las piernas al secuestrador, y tras obtener su confesión lo deja conectado con unos cables a 220 voltios.

Gracias a que la hija era virgen se libra de que la prostituyan en unos barracones, y tiene suerte de que su criminal padre la salve a tiempo en el yate del ricachón que se la iba a beneficiar. Virginidad, valor supremo.

Y luego el tío, tras una orgía contínua de tiros, sangre y puñetazos, regresa sin problemas a su California, tan cariñoso con su sonriente hijita. Los buenos siempre ganan.

¡Menuda sarta de mensajes que te cuelan en cuanto te descuidas!

Y ¿cómo hacen una película así en la televisión pública? Protesto de que paguen por esa porquería con mis impuestos.

HE DICHO.

Propuesta de escala de niveles de dolor

La sensación de dolor es algo tan subjetivo que es imposible medir, porque medir es comparar con un patrón, y no hay forma de comparar dos dolores diferentes porque cada persona es diferente. Sin embargo a veces sería útil encontrar una manera de expresar los niveles de dolor que sentimos, sólo para que otro humano se pueda hacer una idea aproximada.

Se me ocurrió con ocasión de una rotura de huesos con complicaciones que sufrí hace unos años, y que me produjo variados tipos e intensidades de dolores.
Y hace poco tiempo estuve presente cuando un médico que atendía a un familiar mio,  intentaba evaluar el dolor que éste sentía, y le pedía que lo puntuara del 1 al 10. El paciente dijo que un 6, pero con este dato dudo que el médico sacara una idea precisa.

Parece ser que los nervios correspondientes a la funcion “Control de daños informen (1)”, cuando detectan que algún tejido sufre un daño indican al cerebro que algo no anda bien, pero realmente no informan de un dolor, sino que es el cerebro el que al recibir esa señal, junto con todo el resto de información, consciente e inconsciente, valora e indica, vaya que molestia, o nos hace gritar:  ¡Pupitaarrrr!

Hace poco leí que estaban intentando “medir” con diversos sistemas la intensidad de los estímulos dolorosos, pero me temo que para su uso cotidiano todavía falta. Por otra parte, un amigo médico, a quien llamaremos Manolo, me informó que ya existen muchas escalas de dolor, pero realmente no son muy útiles, así que no parecen usarse, aunque dice que la medicina necesitaría poder codificar y cuantificar todas las variables.

Desde la ignorancia yo digo que si el dolor es subjetivo, yo propongo una escala subjetiva. ¿ Podría ser útil una escala así?

Pienso que si todos la conociéramos, sería una manera rápida de que un paciente pudiera informar del asunto de forma sencilla, rápida y explícita.
Una referencia concreta en una escala quizá pudiera ser útil como elemento de codificación para historiales médicos digitalizados, sobre todo ahora que estamos en lo de la atención al paciente web 2.0.

Se me ocurre esta formulación que pretende dar una idea de la medida en que el dolor afecta al doliente. Se adapta mejor a dolores en cierto modo constantes, ya que en los casos en que la sensación dolorosa sólo aparece con el movimiento, la fuerza o la presión, quizá habría que adaptar la escala, porque un supuesto mismo nivel de dolor no se interpreta igual si se sabe que cambiando de postura o de actividad desaparece o se reduce, que si el sufriente no sabe ni cuándo ni cómo va a desaparecer.

Tampoco se interpreta de la misma manera un dolor experimentado con anterioridad, cuyo origen y evolución se conoce, que uno nuevo y desconocido: en este caso al dolor en sí se une la angustia de no saber su causa, ni cómo remediarlo, o de si es anuncio de algo todavía más grave.

Se me ocurre una escala sencilla que puede dar una idea de la apreciación subjetiva del dolor que alguien siente, y la propongo así.

E.S.D.(Escala subjetiva de dolor)

0- NO me duele nada, de nada.

1- Siento una molestia, pero fácilmente se me olvida si me distraigo con otros asuntos.
2- El dolor es relevante. Lo percibo y tengo presente en todo momento, pero no acapara toda mi atención y, aunque con alguna dificultad, puedo llevar a cabo otras actividades. Si no empeora podría resistirlo durante algún tiempo más.
3- El dolor es intenso, y me cuesta pensar con claridad en otros asuntos ya que concentra toda mi atención.
4- Es tan intenso que tengo que hacer esfuerzos para aguantarme. Siento la necesidad apremiante de buscar una solución cuanto antes.
5- Es desesperante. Me siento morir. No lo puedo soportar.

Estos cinco niveles creo que son los mínimos para reflejar lo que en mi experiencia particular he sentido en diversas ocasiones, y suficientes para reflejar la percepción subjetiva y la influencia del dolor en el sufriente.

Como anécdota, recuerdo a Raquel, una médico joven, simpática y eficiente, que tenía que hurgarme repetidamente en una herida profunda en una pierna. Cada vez que tenía que hacerlo me pedía gentilmente que le avisara si dolía.
A la segunda vez que me lo dijo, le contesté intentando sonreír: “No te voy a decir nada porque todas las veces me duele mucho, aunque me puedo aguantar apretando los dientes. Así que no te preocupes, haz lo que tengas que hacer, pero por favor, acaba pronto”
Yo creo que esto sería un nivel 4, con la ventaja de que yo sabía que era transitorio.
Si con esa misma intensidad hubiera sido algo interno, sin saber cuánto va a durar, quizá le hubiera subido la calificación.

Esta escala no servirá para nada, pero si alguien me dice que le duele a nivel 4, por lo menos puedo recordar la intensidad de aquella vez en que yo clasifiqué mi dolor con ese nivel.

Mis deseos de que estemos todos siempre en el cero.

(1) En una serie de los años 60 que se llamaba “Viaje al fondo del mar” salía un submarino que en cada capítulo chocaba varias veces con diversos objetos, una roca, un fantástico monstruo, o una colonia de hombres-lechuga-sub-acuática, etc. A los 2 segundos del impacto, el capitán descolgaba un teléfono y decía esa frase, que era contestada con un informe instantáneo, detallado y preciso. Y eso, sin informática…

Reforma del estatuto de los diputados

Me mandan un correo de esos que van circulando por ahí. Es una propuesta de reforma del reglamento del congreso en lo que se refiere a la cuestión laboral de los diputados.

Lo que me mandan es un poco rollo, así que lo resumo. A sugerencias, podemos añadir lo que vayamos viendo.

Ley de Reforma del Congreso de 2011 (enmienda de la Constitución de España)

1. El diputado será un asalariado durante su mandato, y en todos los aspectos tendrá un tratamiento semejante a cualquier funcionario contratado, sin derechos especiales ni diferentes en ningún aspecto.

2. La determinación de los salarios de los diputados no será objeto de votación en el Congreso. Su valor será en todo momento el correspondiente al más alto nivel de funcionarios de la administración del estado. (*)

3. Servir en el Congreso es una elección personal de carácter temporal, no puede constituir una carrera profesional. Los diputados deben cumplir sus mandatos con un máximo de 2 legislaturas, tras lo cual tendrán el seguro de desempleo que les corresponda siguiendo el mismo reglamento que los demás trabajadores, sin derecho ninguno a indemnización por despido.

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(*) No conozco las escalas, pero seguramente será el que corresponda a magistrados, de altos tribunales, o a jueces.

 

Escribo para aclararme__Indemnizaciones por despido

Se habla mucho sobre esto tras la reciente reforma del mercado laboral hecha por el gobierno del PP.

Como no veo claras la razones que justifiquen la existencia de las indemnizaciones por despido, he rebuscado por ahí. Parece que este derecho se instaura en 1944 se supone que para cubrir la precaria situación de un trabajador despedido, hasta que pueda encontrar otro puesto de trabajo, lo que tenía sentido al no existir ninguna prestación por desempleo.

En la actualidad en que ya existe esa prestación, ¿qué sentido tiene esa indemnización que viene a cubrir por partida doble al trabajador despedido?

Pensando:

1- Esta indemnización es un derecho no garantizado, ya que nadie puede asegurar que cuando la empresa prescinda de ese trabajador vaya a tener fondos para pagar la indemnización. Para que ese derecho fuera real, habría que obligar al empresario a tener una hucha garantizada para cada trabajador en la que habría de meter cada año el salario de 20, 33 o 45 dias, dinero que percibiría el trabajador llegado.

2- Pero el empresario en la actualidad ya va creando esa “hucha” a través de las cotizaciones a la seguridad social, con las que se pagará el desempleo de ese trabajador llegado el momento. En cuanto a cantidad , para hacernos una idea, una indemnización de 30 dias por año equivale a un mes por cada año, lo que representa 1/12 del sueldo, esto es un 8%. Para que sirva de comparación, creo que la cotización empresarial es un 23% de la base de cotización.

3- Si un trabajador tiene asegurada una prestación por desempleo, ¿que sentido tiene la indemnización? Otra cosa es que opino que el paro debería ser indefinido mientras el trabajador no encuentre un nuevo empleo; claro, que en este caso serían imprescindibles rigurosos sistemas de control para asegurar que el trabajador no realiza otras actividades sumergidas, y que no rechaza alegremente las ofertas de trabajo que le puedan ofrecer, todo lo cual sería materia de otro artículo.

Desde el punto de vista del empresario:

Un pequeño empresario me contaba que cuando un negocio va bien, la contratación de nuevos trabajadores y la ampliación de capacidad son relativamente fáciles, favorecidas cuando hay vientos de bonanza. Pero cuando por razones internas o externas la facturación baja y hay que “encoger” la empresa, resulta muy difícil asumir los gastos de despido. Me decía que es como una locomotora en la que aumentar de velocidad es fácil con sólo echar más leña al fogón, pero que no tiene frenos: si hay que despedir a trabajadores, hace falta un buen fondo de reserva, que probablemente ya no existirá si la situación crítica ya ha comenzado. Otro micro empresario me contaba que en esta crisis, tuvo que explicar a su mujer un buen dia, que se olvidara de unos pequeños ahorros que tenían “para por si acaso”, porque iba a tener que deshacerse de dos de los cuatro trabajadores que, por ser los más antiguos, de 15 le quedaban.

En muchos casos son los fondos públicos los que finalmente pagan estas indemnizaciones.

Yo soy un empleado corriente y si me despiden estaré encantado de cobrar mi indemnización, pero entiendo que no es lógico que una empresa tenga un coste añadido bastante grande, cuando simplemente necesita adelgazar un poco, ya que el tamaño de una empresa tiene que obedecer a las necesidades de cada momento y a los vaivenes del mercado al que sirve; la locomotora debería poder acelerar o frenar sin un coste excesivo, ya que quien no se adapta, fallece. Creo que ayudaria a la supervivencia de empresas y a una menor pérdida de puestos laborales, si cuando cualquiera de ellas detecta o prevé una reducción de ventas, pudiera adaptar rápidamente y de forma barata su tamaño al necesario.

Los trabajadores somo personas, que en realidad estamos alquilando nuestro cuerpo y nuestra mente. Mirado con distancia, podría ser normal que cuando alguien necesita de nuestro trabajo.

Quizá hay algún aspecto que se me escapa, y sé que mantener esta opinión pueda no ser politicamente correcto, pero es lo que pienso.

Esen.

El consumo eléctrico en alumbrado público

En Valencia el alumbrado público equivale a una bombilla de 16w por persona, encendida todas las noches. Supongo que será parecido en todas las ciudades españolas.

Según noticia de prensa se consumieron en 2010 casi 75GW (75 millones de kilowatios). Como en el total del año la mitad de horas son de dia, pongamos que el alumbrado está encendido 4.500 horas. Contando con un millon de habitantes, me sale que desde que anochece, es como si cada ciudadano tuviera encendida una bombilla de 16 watios.

Resulta que el ayuntamiento siendo gran consumidor, para la luz  a 17,8 céntimos/kWh, más cara que cualquiera de nosotros en nuestra casa. Si además consideramos que toda esa energía se ha consumido en horas valle, cuando la electricidad es normalmente mucho más barata, me parece que la gestión de compra es desastrosa.

Cada uno opinará lo que quiera, pero alumbrado público toda la noche, suficiente para poder leer en casi cualquier punto de las ciudades, parece excesivo, y es algo general en España, que tienen un nivel de iluminación muy superior al de cualquier ciudad de cualquier otro país europeo.

La política energética necesita que se le de la vuelta como a un calcetín.

Esen