Internet, Megaupload y derechos de autor.

En la polémica acerca de los derechos de autor ya se han expresado todas las opiniones. Por mi parte, sólo añadir una consideración económica y un ejemplo antiguo.

El modelo por el que hasta hace poco se retribuían las actividades artísticas estaba basado en el viejo truco de oferta-demanda. La oferta consiste en la concreción y concentración de la obra artística en algún tipo de medio, convertido en objeto vendible. Y la demanda es la del público, que animado por la publicidad y por los medios de comunicación busca disfrutar de una obra concreta y tiene que pagar su precio.

Este mecanismo, que para cada novela o disco o película viene a ser un monopolio de oferta, acaba dando un precio del bien muy elevado, proporcionando beneficios extraordinarios a los artistas y sus editores, o discográficas, o productoras.

¿Que sucede con un mercado en que un monopolio obtiene extraordinarios beneficios? Pues que la oferta tiende a elevarse todo lo posible: los artistas y sus mercaderes tienden a sobre-producir obras. Esto es, el autor de una novela aceptable, la va la reescribir dos o más veces, con otro título y algunas variaciones. El autor de una canción que se hace famosa, se verá impulsado por su compañía y por su propia codicia a cambiar la letra, y quizá un poco la melodía, el ritmo o algún acorde, para editar otro nuevo disco del que pueda vender miles de copias.

Se dice que un mercado en que no existan los derechos de autor llevará a una reducción de la producción artística: yo creo que quien tenga algo realmente nuevo e interesante que decir, lo va a decir igual. Y nos ahorraremos tantas novelas quasi repetidas, y tantas secuelas estúpidas de películas, y tantas canciones que suenan igual.

A veces pienso que quien tenga algo importante que decir o que mostrar lo hará, con o sin     retribución extra.

Por último un ejemplo histórico: cuando en París se implantó el alumbrado por lámparas de gas, cientos de negocios y miles de personas, que se dedicaban a la fabricación y venta de los anteriores sistemas de iluminación, como velas, quinqués, etc, se quedaron sin trabajo, lo que motivó todo tipo de protestas y oposición.

Es lo que tienen los cambios tecnológicos.

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