GENES HACIA EL FUTURO

Las plantas y todo bicho viviente, incluyendo los humanos, tenemos como obligación de especie la de pasar nuestros genes a los siguientes ejemplares, que es como dar a la pelota patadón palante – ya veremos dónde cae – y si finalmente sirve para algo.

Esto viene a cuento de que algunos de mis genes (es de suponer que 1/4) están ahora funcionando en un nuevo humano que ha salido a la luz hace unos días, y me pregunto si tiene sentido todo el tinglado.IMG-20180210-WA0003-01.jpg
Como cosa biológica está bien, sobre todo para plantas y bichos diversos, pero en el caso de los humanos tengo mis dudas.

Resulta que en plan meramente animal, lo de “nacer, vivir, reproducirse y morir” es en sí mismo la cosa más tonta que hay, porque no tiene más mérito que el de seguir el curso normal de la biología con el único objeto de que la especie perviva; pero nada asegura que vaya a mejorar en algo con el paso del tiempo.

Los descendientes de cualquier especie suelen no ser iguales a sus progenitores ya que se supone que hay una lenta evolución genética pero, de media, las diferencias son muy pequeñas, de forma que una especie se mantiene igual a sí misma durante milenios, también en los humanos.
Pero parece que somos la única especie del planeta que de forma significativa ha cambiado su forma de vida en los últimos cientos de generaciones, y la ha cambiado tan enormemente que está cambiando también el planeta entero.

Lo que pasa es que cada nuevo niño que nace es básicamente igual a cualquier otro niño de los que nacieron hace miles de años: si pudiéramos encontrar alguno de aquellos, congelado en algún glaciar y en buen estado, una vez revivido no se distinguiría de sus colegas de guardería, haría las mismas tonterías, aprendería igual de rápido a manejar el móvil y a ir por el pasillo en equilibrio sobre su electropatinete.

Por muy listos o tontos, bondadosos o bordes que sean los padres, cada niño nuevo nace igualmente en estado de reset:

Memoria = entendimiento = voluntad = Ø.

Como especie, encuentro muy duro que en nuestro caso cada generación tenga que partir nuevamente de cero. Cuando nació aquél oso panda en el zoo, su mamá no tuvo que enseñarle nada especial para que al menos fuera tan hábil como ella pelando bambú, porque el bebé ya venia de fábrica enseñado en todo lo necesario para ser un panda normal y corriente.

Pero es una desgracia para los humanos el hecho de que seamos los padres (y abuelos también, junto a toda la sociedad) los que tengamos que hacer un esfuerzo enorme para que cada nuevo humano alcance por lo menos un punto de “humanidad nivel aceptable“.

Y además tenemos que asumir la obligación añadida de intentar conseguir una pequeña mejora en el ejemplar que nos toque criar, para abrigar la esperanza de que ese nuevo humano acabe siendo mejor padre/madre/educador que nosotros.

Es mucha responsabilidad, porque hay mil circunstancias que pueden invalidar todo nuestro esfuerzo y nuestra mejor voluntad, haciendo que ese nivel de humanidad dé accidentalmente un gran bajón en cualquier momento.
Si la bajada de nivel afecta a un ejemplar, es una gran desgracia, pero igual no se nota mucho dentro del colectivo general.
Pero si ese empeoramiento afecta a un gran grupo, eso sí que es un atraso enorme, porque la gente a la que le toca la mala racha se tira una o varias generaciones haciendo el animal hasta que con suerte acaban recuperando como colectivo un mejor camino, una senda más elevada.

Volviendo a mi caso particular, seguro que en algún momento me veré obligado a tener que orientar al nuevo acerca del camino a seguir en algún aspecto concreto.
Y me temo que muchas de las veces quizá yo no sepa cuál pueda ser el mejor.

Pero también intuyo que en alguna ocasión sabré que ninguno de los caminos a la vista  es bueno y no habrá más remedio que abrir una trocha nueva, a machetazos si hace falta.

A ver si acertamos.

esendraga
febrero 2018.

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UN FUTURO NO TAN IMPROBABLE

En 2012, leí un artículo sobre Cataluña en The Economist. http://www.economist.com/comment/1765460

Entre las cartas de los lectores había una, escrita por un tal Galaicus2010  (en nov 25th 2012, 20:27), que me pareció graciosa. La copié y la he tenido guardada estos años.

El otro dia, la recordé y aquí la traduzco. He cambiado las fechas al momento actual y adaptado algunas denominaciones, pero el texto es prácticamente el original de hace 5 años.

Se puede decir que es un chiste, y creo que tiene su gracia.

UN FUTURO NO TAN IMPROBABLE.

Nov 2018 – Tras un par de legislaturas catalanas fallidas, vuelven a convocarse elecciones autonómicas y hay luego nuevas elecciones generales en el estado.

Tras algunos ajustes en la Constitución, las regiones españolas, finalmente, pueden votar para conseguir su independencia.
De inmediato, Catalunya convoca referéndum, vota y sale que sí, de forma que arranca definitivamente la República. De momento queda fuera de la UE.
Pero dos meses después pide el ingreso y tras múltiples negociaciones, al final, se le concede.

Dic 2018 – Soria pide igualmente un referéndum, cumple las condiciones exigidas y se realiza. Obtiene la independencia en septiembre. El Parlamento Catalán aprueba por unanimidad una moción en contra, alegando que “Soria no es una nación”, y se manifiesta diciendo que no hay derecho, que con este importante tema no se puede jugar y que se opone a que se haga otra vez “café para todos”.
Pero el referéndum cumple lo legislado y Soria, como estado soberano, pide enseguida su ingreso en le UE, que tiene la oposición de Catalunya como miembro. Esta oposición, por una cuestión formal de plazos debido a su reciente ingreso, no cuenta y se  concede a Soria el estatus de miembro de pleno derecho.

Enero 2019 – Bremen se segrega de Alemania y se convierte en Nuevo estado de la UE.

2019-2020 – Durante dos años el proceso es altamente contagioso y a final de 2020, la UE se compone de 125 miembros, de los cuales, hay 25 que son partes de la antiguamente llamada España. Hay un total de 85 lenguas oficiales.

Mayo 2021– La Comisión Europea anuncia que la UE no puede ser operativa con tal confusión y multiplicidad de lenguas y países. Tras difíciles conversaciones entre los miembros y unas nuevas elecciones europeas, se decide que los estados miembros se han de agrupar en lo que da en llamarse “bunches”, o sea racimos o manojos.

Junio 2021 – Los miembros germanos de la UE, se agrupan rápidamente en un manojo que denominan “Deutschland”.

August 2021 – Los que pertenecen a lo que llaman geográficamente l’hexagone, después de arduas discusiones, se unen y pasan a formar el manojo “France”.

Enero 2022 – Los miembros de la península Ibérica acaban creando su propio manojo, aunque no consiguen ponerse de acuerdo sobre el nombre, así que pasan a llamarse el bunch Ibérico, aunque la integración presenta ciertos problemas:
– Galicia intenta integrarse en el Irish bunch. “También somos Celtas”, proclaman. Pero el presidente irlandés les responde que no lo son. De forma que no tienen más remedio que integrarse en el grupo Ibérico.
– Euskadi se une a Georgia, Sicilia y Macedonia en un bunch llamado “EGSM”.
– Catalunya intenta integrarse en Deutschland: “Somos los alemanes del sur, no somos españoles”. Les responden que sí, que están en el sur, pero que no son alemanes.
Intentan entonces unirse a Francia: argumentan que son prácticamente franceses, no españoles, pero no consiguen la integración.
Tras otros intentos de uniones diversas, acaban creando un bunch con Rumanía, Albania, Chipre y Kosovo, que se llama el bunch “CRACK”.
Mientras tanto Catalunya va perdiendo población y reduciendo su PIB, de forma que decide empezar a importar marroquíes hasta un total de un millón.

Dic 2022 – Como la nueva organización europea de los Bunches no se revela efectiva, la nueva Deutschland decide salir de la UE y del euro. Cierra sus fronteras a todos los “chiflados que les rodean”, según asegura con discreción su presidente. Crean una nueva moneda que llaman el Marco.

Ene 2023 – France sigue el ejemplo, también se sale y emite su propia moneda, el Franc.

Ene 2024 – Al año siguiente la UE entra en crisis: se impone el control de fronteras, la unión monetaria no funciona. The Economist escribe: “No nos gusta decirlo, pero ya os lo avisamos”.

Feb 2024 – Marruecos invade Catalunya. Catalunya acusa a Iberia de conchabarse con los marroquíes. “No los vimos venir”, declara el presidente ibérico. Marruecos impone la “sharia”, prohíbe el topless, la minifalda y el “allioli”, todo ello bajo severísimas multas.

Marzo 2024 – Catalunya pide ayuda a sus “vecinos y hermanos españoles”. El país anteriormente llamado España, invade Catalunya, “de nuevo”. “¿Cómo habéis tardado tanto?” declara Artur Mas.
Catalunya se une a la antigua España. El topless y el “allioli” vuelven a ser legales, incluso casi puede decirse que se convierten en obligatorios. Igualmente renace el “pa amb tomaca”, que había caído en desuso.
El conjunto del país toma un nuevo nombre: España, y adopta la Peseta como moneda común en honor a los catalanes.
Euskadi, se vuelve a integrar en España.

July 2024 — La France, Deutschland, los Nederlanden, la Belgique y el Luxemburg analizan la situación y deciden iniciar negociaciones para formar lo que dan en denominar “El mercado común”, que formalmente se constituye a finales de 2024.

Enero 2025 — La nueva entidad España, pide su entrada en el “Mercado Común” recién fundado.
La respuesta de Alemania y Francia es: “Nos lo tenemos que pensar…”

Y aquí acaba la historia ficción que se inventó el tal Galaicus2010.
El autor pide perdón a los orgullosos Sorianos por tomarlos como ejemplo, “no offence”, según dice.

esendraga, feb 2018

Y YO CON ESTAS SANDALIAS

Cris es mi compañera y acabamos de subir al escenario para echar cada una nuestro rollo en la reunión funcional de nuestra dirección.

A mí me gusta lo que hago, pero a Cris la veo poco motivada para la charla, y eso que estamos en medio de un proyecto de lo más interesante, no como el año pasado que no estábamos haciendo nada que realmente mereciera la pena.

Miro a mi compañera y tiene un bonito color de cara, las manos cuidadas, y aunque sé que se ha preparado a conciencia la presentación,  por su expresión creo que va a estar un poco sosa; tiene poca confianza en sí misma.

workshop

Pero cuando se sube al taburete como esos de bar que nos han puesto este año, veo que entre el final de sus vaqueros blancos, estrechitos, y unas bonitas bailarinas plateadas que nunca le había visto, sus tobillos y la parte de empeine a la vista tienen un color morenito que me ha dejado muerta de envidia.

A mí me toca hablar después de Cris, y yo con estas sandalias color cuero, sobre mis pies blancuchos que todo el mundo estará mirando en este momento.

Celia me dijo ayer muy segura: “Si, mamá, cuando subas a dar tu clase estarás estupenda con estas sandalias”.
Le contesté que no era propiamente una clase y que no estaba convencida de ponerme estas sandalias. No es que sean feas, pero me parece que no pegan con el conjunto que llevo y que tampoco son adecuadas para llevar encima de este escenario. Aunque he visto compañeras y alguna directora que va peor. Son de la temporada pasada y me las he puesto creo que sólo una vez. Celia, con 12 años, se piensa que es la gurú de la moda más moderna, y yo soy tan tonta que me dejo convencer.

Con toda esta gente delante, este foco que me da en plena cara y el mal rollo de las sandalias me doy cuenta tarde de que la salmodia de mi compañera ha terminado.
Todavía un poco distraída oigo: “Toma, tu turno”
“Ah, sí, pasa el micro, porfa”.

Creo que es el tercer año que me toca contar, en la reunión anual de la dirección, lo que hacemos en mi departamento, explicar lo que hemos avanzado en el proyecto actual, y hacia dónde vamos ahora. Cada año hay más gente en estas reuniones.

Miro al público, en especial al jefe, sonrío y empiezo. Lo tengo tan súper claro y tan súper entrenado que me lanzo con mi energía habitual, mientras observo a los de las primeras filas y veo que me escuchan y parece que se enteran de lo que cuento y hasta que quizá les interesa, todo esto mientras sigo mentalmente el esquema que llevo trazado.

Llevo conectado el piloto automático y me está saliendo francamente bien. Pero en un punto y aparte, mini pausa, miro para abajo y ahí están mis pies, casi desnudos, y Cris al lado con esos fantásticos tobillos y esas bailarinas que son hibrido con mocasín. Y yo con estas horribles sandalias. ¿Cómo se me ha ocurrido ponérmelas al final?

Ya voy por el tercer bloque de los cuatro, preocupada por las sandalias. Menos mal que mi piloto automático es buenísimo. Como sé que me embalo, procuro ralentizar un poco el ritmo de la presentación.

Además, es que en toda la primavera no hemos podido ir ni un día a la playa, a pasear por la orilla, y así estoy de blancucha, hasta los pies.

Llego a una pausa, digamos de efecto, tras una especie de pequeño chiste para entendidos: sólo oigo alguna risita aislada, pero veo muchas sonrisas. Esto me vale.

Y menos mal que estos pantalones me sientan la mar de bien. Y que la blusa, que por cierto compré al final del verano pasado en una tienda de esas que hay por la playa, es perfecta.
Me dejo llevar por el último tramo de la presentación con las nuevas ideas para los próximos meses. Casi sin darme cuenta estoy variando un poco lo que tenía previsto para adaptarlo a unos comentarios que ha hecho Cris hace un momento, de forma que me queda un final redondo.

Termino y sonrío, pero procuro no mirar hacia abajo para no ver lo que no quiero ver.

La gente aplaude cortesmente, como con todos los ponentes. Miro a Cris y leo en sus labios “Muy bien, muy bien”.
Ya sé que mi parte era más interesante que la suya y que hablo con más soltura que ella, pero, ¡yo con estas sandalias!

En la primera fila el dire aplaude flojito mientras se inclina para decirle algo al oído a un tipo bastante joven que tiene a su derecha y que ahora no me acuerdo quién es, aunque me lo han presentado esta mañana. Los dos sonríen.

Cris y yo nos levantamos para dejar paso al siguiente equipo que ya sube con cara tensa y de concentración. Me parece que varios son nuevos. Nos cruzamos en los escalones del escenario, los veo nerviosos y les hago un gesto que quiere ser de ánimo.

Mientras vuelvo hacia mi silla en la sala, algunos colegas me hacen gestos de aprobación y me sonríen. Uno sentado junto al pasillo incluso levanta la mano abierta para chocarla con la mía en el aire. Un poco infantil hacer esto aquí, pero no quiero que el pobre chico quede desairado, y choco la palma que me ofrece.

Cuando me siento, respiro. Todo bien.

¡Si no llega a ser por estas sandalias!

Zaragoza, 25 de mayo, 2017.

ESTA CHICA ME SUENA DE ALGO

Otras veces estoy distraído y no me fijo mucho. Pero esta chica me suena.

Casi siempre estoy absorto en mis cosas. Siempre tengo en qué pensar y mi cabeza está tan ocupada que no estoy muy atento a lo que pasa a mi alrededor.
No se de qué, pero me resulta conocida con esa frente amplia, con carácter, y esos ojos expresivos.
En realidad no debe ser tan joven pero se mantiene preciosa.
Se da cuenta de que la miro y me sorprendo al ver que me sonríe. A lo mejor nos conocemos de algo.

Porque a mí, esta chica me suena.
Pelo castaño oscuro, corto, que deja a la vista unas orejas muy bonitas y no lleva pendientes.
Viste ropa sencilla y cómoda, pero tiene una forma tan natural y elegante de moverse…
Da gusto mirarla cómo va de un sitio a otro.

Y desde luego que a esta chica la debo conocer de algo.
La pelusilla suave que adivino ahora sobre la pequeña oquedad de su nuca me recuerda algo y me produce una extraña emoción, pero no sé de cuándo ni de dónde saco esa imagen.

Esta chica me suena, pero mucho.
Aunque no está demasiado delgada, tiene un porte grácil y se mueve con precisión y haciendo poco ruido.
Cada vez que pasa cerca, me fijo bien en ella y cada vez me parece más guapa.

Esta chica me suena muchísimo, pero no sé de qué.
Hace un rato que no la veo, no sé donde se habrá metido, y es una pena porque me encanta verla cerca.

Ah, mira, ahora mismo vuelve a entrar.

Me quedo de piedra cuando directamente se acerca a mí sonriendo, me tiende las dos manos y me dice: “Anda, papá, levanta que vamos a cenar”.

((Dedicado a todas esas hijas -e hijos-, que han pasado, o que vayan a tener que pasar por algo parecido.))

esendraga, febrero 2018.

 

DESCONEXIÓN

Son las 23:47 de mi último día laboral en el grupo. Estoy como pensativo.

Esta mañana he firmado los papeles, y me ha sonado a algo parecido a lo que supongo tiene que ser un divorcio; menos mal que en este caso el trato es que me toca a mí cobrar una pensión durante un tiempo, y no es al revés.
Por una parte está el alivio de terminar con el cierre de un proceso anunciado hace unos meses, y por otra la doble preocupación de si me habré dejado algún fleco poco amarrado y por otra, la de cómo va a ser la nueva situación personal.

Estoy mirando la pantalla para ver cómo se materializa la desconexión de sistemas que se supone será dentro de 11 minutos.

Respecto al trato firmado, espero sea bueno, porque tampoco he tenido muchas opciones a elegir o cambiar algo. Y respecto a la vida futura, ya vendrá. Más exactamente mañana será el primer día del futuro. Si. Será mañana porque sólo quedan 9 minutos del día presente.

Cuando vas de viaje, en un viaje de esos organizado por una agencia en el que se junta gente de diverso origen, edad y condición, para compartir obligatoriamente unos días recorriendo un país más o menos extraño, es curioso cómo desde el primer momento, se van tejiendo inicios de relaciones. Unas veces por proximidad meramente casual en la cola del aeropuerto o en el asiento del autobús. Después de un tiempo, sin darnos cuenta nos vamos fijando unos en otros intentando descubrir actitudes, miradas o comentarios que nos permitan saber si puede haber una cierta afinidad. Durante el viaje estas relaciones temporales, se van tejiendo y disolviendo. Algunas de ellas se mantienen al acabar el viaje y otras se pierden en el olvido.

En este caso quedan 5 minutos de mi viaje laboral, un poco largo por cierto, que ha tenido muchas estaciones y muchos compañeros. Y en el recorrido se han formado unas cuantas relaciones, unas forzosas por proximidad en el trabajo y otras por afinidad. De todas ellas, algunas se van a evaporar espontáneamente en 3 minutos y otras seguirán al menos durante un tiempo.

estelas

Siempre y en todas partes se conoce a gente valiosa; valiosa por sí misma y por lo que aporta a la relación. Vamos circulando en paralelo con nuestros coetáneos, vamos dejando estelas en el agua, que a veces se tocan pero que tarde o temprano han de desvanecerse porque les leyes de la física son así.

Si seguimos en contacto después de la desconexión, -faltan 2 minutos-, será estupendo. Pero si la relación se acaba aflojando, siempre nos quedará el recuerdo, que al final es lo único que queda de todo lo que vemos, sufrimos o disfrutamos en los viajes.

Casi van a dar las 12 y estoy mirando la pantalla del portátil a ver si pasa algo.
Las 00:01. ¿? ¿Nada? ¿NO pasa nada?
Vaya chasco. No sé qué me había imaginado, ¿Que iba a caer muerta la mariposa del escritorio Windows?

Me voy a la cama, mañana será otro día. Además, empiezo a notar síntomas como de gripe incipiente, así que está decidido: pasaré los primeros días de despreocupación laboral en cama y con fiebre. No hay vuelta atrás. Los malos tragos pasarlos pronto.

Y la misma vida, la única vida que voy a tener va a seguir aunque, como todas, nunca se sabe lo que va a durar, pero que hay que aprovechar, día a día, momento a momento. Y disfrutar de la compañía de los compañeros que en cada momento podamos tener al lado.

esendraga

23 enero 2018

Cuando ya no harán falta traductores

Dedicado a la joven empresa http://www.transendra.com

Reflexión surgida a raíz del artículo (redirigido desde un twit de @transendra) de título “Por qué la traducción importa” (http://enlalunadebabel.com/2013/09/30/por-que-la-traduccion-importa-2/). En este artículo, se exponen y explican varias de las razones por las que es necesaria la traducción, y hasta qué punto la humanidad depende de ella para su buen funcionamiento (no es cuestión ahora de discutir sobre si la humanidad funciona bien o si ni siquiera “funciona”).

Volviendo a los motivos por los que la traducción es muy importante, se argumentan diversas razones que van desde que la traducción salva vidas, hasta asegurar que ayuda a promover la economía y a mantener la paz en el mundo. Realmente, todas esas razones son ciertas.

Pero dándole la vuelta al argumento, es de Perogrullo decir que esos problemas de entendimiento entre personas, que la traducción muy convenientemente ayuda a paliar, se deben al hecho de la existencia de diferentes idiomas. Entonces, si la existencia de diferentes idiomas produce tantos problemas, hemos de inferir que esa dificultad para entendernos es algo negativo y posiblemente una de las lacras de la humanidad.

Esa dificultad de entendimiento tiene su origen en el aislamiento histórico de diversos grupos humanos que desarrollaron, o evolucionaron, sus hablas de forma diferente. Ese aislamiento era natural e inevitable cuando se debía a accidentes geográficos o a largas distancias que pocos podían o se atrevían a cruzar, pero en una fase más avanzada de la evolución social, dicho aislamiento de los diversos grupos lingüísticos acabó siendo, y sigue siendo todavía, provocado y mantenido de forma intencionada por sus jefes y hechiceros (léase políticos y mediadores divinos), que en general prefieren mantener a sus súbditos y/o fieles tan aislados, ignorantes y controlables como les sea posible.

A todos y cada uno nos agrada nuestro propio idioma y nos da seguridad comunicarnos con nuestros iguales en él. Además lo tenemos como algo propio porque gracias a él, y a cómo está asentado en nuestra cabeza, podemos entender lo que nos rodea, hacer abstracciones e incluso dar concreción a nuestros sentimientos más profundos; en suma, nos hemos hecho humanos con él y gracias a él.

Este fuerte sentido de pertenencia mutuo hacia nuestro idioma materno es algo que resulta natural e inevitable, pero siendo adultos y razonables debemos mantenerlo bajo control, y darnos cuenta de que los diferentes idiomas que cada uno amamos son una herencia del pasado.

No hemos evolucionado demasiado, porque seguimos en la aldea, pero ahora esa aldea es global y parece bastante retrógrado que algunos ideólogos manejen ese inevitable amor a la lengua propia de su grupo como motor y arma para la consecución de sus cortos objetivos políticos.

Los adultos ya hemos llegado a la seguridad de que todo aquello que amamos morirá algún día, y también lo hará el idioma en el que nos amamantaron. Pero debemos ser conscientes de que su mantenimiento a ultranza no contribuye a que la humanidad progrese.

Es necesario e inevitable, salvo catástrofe, que en unas cuantas generaciones a lo largo de unos cuantos decenios o siglos, todos los humanos que queden se puedan entender en una lengua común y que entonces, felizmente, ya no sean necesarios los traductores. Bueno, sólo para la poesía que quizá algún sentimental siga escribiendo en alguno de los antiguos idiomas de cuando el mundo era una babel.

Y los niños de ese momento futuro aprenderán el Idioma, sea el que sea. Este les hará persona, lo amarán y esperemos que lo usen como herramienta de unión.

Como cuenta la Oda a la Alegría:

Alle Menschen werden Brüder,

wo dein sanfter Flügel weilt.

(Y todos los hombres serán hermanos,
bajo tus alas bienhechoras)

Mientras tanto, oh Freunde, ¡traducid!

Traducid lo más lúcidamente que sepáis, y haced de pontífices lo más lealmente que podáis.

Democracia participativa_01

Está bien claro que a casi nadie nos gusta la democracia representativa al estilo de las actuales, en las que entre todos elegimos de cuando en cuando a una serie de políticos, que una vez al mando tienen autonomía para decidir lo que consideren, incluyendo la posibilidad de mantener o cambiar leyes que les permiten seguir disfrutando de privilegios. Esto no parece dar buenos resultados en general, y el sistema sólo funciona aceptablemente si se cumplen una serie de condiciones: que el diseño del sistema electoral dé unos resultados razonables que reflejan lo votado por la población, que haya una presión efectiva para que los elegidos cumplan sus programas electorales, que haya muchos sistemas de control que funcionen bien, etc.

Este tipo de democracia me parece una evolución civilizada del antiguo sistema del jefe de grupo o del caudillo, donde el más fuerte, el más hábil o el más bruto se hace con el poder, y mientras otro no le destrone, puede hacer lo que le dé la gana. Reconociendo que hemos evolucionado, el avance no parece suficiente, ya que seguimos “delegando” en otros, todas las decisiones sobre la cosa pública.

Tenemos que inventar un sistema sin políticos, en el que los ciudadanos nos representemos a nosotros mismos. Tendría que haber una serie condiciones para la creación de ese sistema. Por lo pronto, se me ocurren las siguientes:

– Cada ciudadano se ha de poder representar a sí mismo, y debe poder participar en la toma de decisiones personalmente. Si algún ciudadano por falta de tiempo o de ganas prefiere que otro lo represente, igual que en las reuniones de vecinos, puede delegar temporalmente su voto en otros, aunque esa delegación puede ser anulada en cualquier momento.
– No ha de haber políticos que vivan del presupuesto colectivo. La primera idea general es que un cuerpo de funcionarios profesionales ejecute las decisiones de los ciudadanos.
– Que cada individuo pueda votar con su DNI electrónico las diversas leyes y actos de gobierno. Y habrá que discutir si el voto tendría que ser obligatorio o no.
-Que existan unos foros oficiales (aunque libres) de una “web o red social” política donde se publiquen las diferentes propuestas. Estas propuestas pasarían por una pre-votación donde se reducirían a unas pocas, que son las que finalmente se votarían.

Esto así planteado es demasiado genérico y llevaría quizás a una dispersión de opiniones y criterios que lo haría inviable. Parece lógico que los ciudadanos se agrupen en función de sus ideas o de sus intereses en torno a una especie de “partidos”, que serían unas agrupaciones libres de opinadores. En principio, cada ciudadano podría formar su propio “partido” en esa web pública, que en función del apoyo recibido por otros se mantendría, progresaría o acabaría cancelándose por falta de suficientes “me gusta”.

Estos grupos no tendrían ningún poder en sí mismos y no recibirían más subvención o ayuda que el derecho a tener su foro correspondiente en la web donde realizar sus propuestas y aunar criterios. En este sentido, quizás se debería tener el derecho a usar salas públicas de reunión, por turnos, para realizar debates y foros de discusión. El medio de comunicación pública y discusión sería siempre la web política gratuita, y estaría prohibida cualquier propaganda fuera de estos canales oficiales.

Se habrían de establecer una serie de calendarios para la presentación de propuestas, de forma que pudieran ser discutidas, y también para la concreción de un cierto numero de alternativas. Luego, cada particular votaría de dos posibles maneras: bien votando personalmente en cada uno de los asuntos que se fueran a decidir con su propio criterio, lo que requiere más trabajo y esfuerzo personal, o bien suscribiéndose a los criterios de alguno de esos “partidos”, que previamente habría publicado.

Creo que se tendría que votar todo: desde las constituciones hasta las leyes pasando por decretos de todo tipo. En un ámbito local, creo que se tendría que votar incluso acerca de los modelos de las nuevas farolas que se hayan de poner en las calles, debiendo ser públicos todos los datos relativos, como su coste, consumos, plazos de entrega, y la empresa que las va a poner.

Tendría que haber votaciones en diversos ámbitos, desde europeas a locales. Pero seguramente también habrían otros niveles de decisión intermedios de los que habría que determinar su necesidad.

En este sistema quizá utópico, ¿qué problemas pueden aparecer que acaben anulando sus teóricas ventajas? De entrada se me ocurren varios, aunque seguro que hay más. Será necesario por tanto prever mecanismos que anularan o compensasen estos problemas. Estos son los que se me ocurren en esta primera aproximación:

– Que al ser el voto directo se puedan tomar decisiones poco meditadas o extremas. Este problema es seguramente irrelevante porque los políticos actuales llevan años tomando decisiones totalmente erróneas, de forma que no podría ser peor.
– Que por algún motivo esos funcionarios, que habrían de ser meramente ejecutores, acaben tomando relevancia y terminen como un poder efectivo y no controlado por la ciudadanía. Hay que pensar muy bien cómo habría de funcionar esta alta administración.

– Que la mayoría de los ciudadanos decidan delegar siempre su voto en las agrupaciones mayoritarias, de manera que se acabe en una especie de bipartidismo. Mientras este sistema político tuviera un bajo coste, y ningún otro problema añadido, quizá no sería  peor que ahora.

– Que la opinión de los votantes se pudiera verse excesivamente influida por algunos medios de comunicación. Esto es algo que en la actualidad ya sucede, pero no acabo de vislumbrar si podría ser peor o no. 

Esto es sólo un primer esquema, que habría de ser revisado y completado, antes de poder entrar a su diseño en detalle. No se si puede valer para algo.

Menos mal que pensar y escribir en un blog es prácticamente gratis.

esendraga

El feed-back o la realimentación

Cuando estudiaba matemáticas o física, casi todas las funciones y los procesos meramente teóricos los veía luego reflejados en las más diversas realidades naturales, humanas o sociales. Cosas tan tontas o tan importantes como que los sentidos de los seres vivos perciben los diversos fenómenos en escalas logarítmicas, o que sin darnos cuenta estamos sumergidos en las leyes de la probabilidad.

Todo esto podrá ser objeto de otros articulillos, porque ahora quiero referirme a los servosistemas, y al feed-back que en español deberíamos llamar realimentación. Hace años que vemos este concepto ser mencionado en los más diversos ámbitos, pero es que muchas conclusiones matemáticas que del estudio de los servosistemas se derivan son aplicables a la vida diaria. Esto me lo ha recordado un post de este interesante, aunque especializado blog.  http://seguridad-de-la-informacion.blogspot.com.es/

Había una asignatura llamada específicamente servosistemas (en adelante SS), que me costó aprobar, pero que si tenéis paciencia con la introducción, veréis el interés que tiene su análisis para nuestra vida diaria.

Servosistema (SS): es cualquier conjunto de diversos elementos, inteligentes o no, pasivos o activos, unidos entre si por una serie de relaciones, de forma que unos dependen de otros. Casi cualquier fenómeno se puede analizar como un SS.

Ejemplos: cuando queremos llenar un vaso con agua del grifo lo ponemos debajo y abrimos; si vemos que el chorro no queda centrado sino a un lado, movemos el vaso hacia allí. Si vemos que el chorro es demasiado fuerte o demasiado débil, cerramos o abrimos un poco el grifo con la otra mano. Normalmente al primer o segundo intento nos queda centrado y el chorro a la velocidad correcta. En este caso estamos manejando dos SS simultáneamente: uno de posición del vaso bajo el chorro y otro que controla su intensidad. Cuando conducimos  un vehículo es parecido: vamos moviendo el volante un poquito cada vez, y vemos cómo reacciona el coche, para ir por donde queremos. Si vamos demasiado cerca del borde derecho giramos un poco a la izquierda y al revés.

Cuando hablamos cara a cara con otra persona, manejamos infinidad de SS. Si vemos que nuestro interlocutor pone cara de no oirnos bien, hablamos más fuerte. Por su parte el otro si pone cara de no oir, es para incentivarnos a chillar más. Si nos parece que no está interesado en lo que decimos, cambiamos el tono, o intentamos expresarnos de una manera más atractiva. Si discutimos, vamos modulando el tono, más o menos agresivo en función que cómo el otro encaja nuestra agresividad.

La realimentación: Los SS simples constan de un mecanismo que transforma una acción en un cierto efecto: girar el volante hace que el vehiculo se mueva hacia un lado. La realimentación es la manera en que ese efecto es visto o sentido por quien actúa y le hace cambiar. Este feed-back puede ser positivo o negativo.

Ejemploa: si dos personas que dicuten, cuando más chilla cada uno de ellos más se cabrea el otro. Es una realimentación positva porque el efecto hace que la causa se incremente. Y en este caso es de doble sentido.

Si un maestro tiene una clase tranquila, hablará sosegadamente. Pero si el grupo se empieza a excitar, el maestro subirá el tono y dirá lo necesario para calmar los ánimos. Si lo consigue, tendrá el efecto de una realimentación negativa que acotará o reducirá el follón.

Posible comportamiento de los SS.

  • Sistema Explosivo. En un SS con realimentación positiva, como el caso de la discusión, el nivel del fenómeno (la violencia de ambos) crece con un mal final, salvo que aparezca un nuevo elemento externo o interno, que podría ser el creciente miedo a hacerse daño. A veces el feed-back positivo lleva a un resultado cada vez menor: si un enfermo no come, cada vez está más débil y cuanto más débil menos ánimo tendrá para comer, con resultado final de encefalograma plano.
  • Sistema Amortiguado. Si el profe del ejemplo controla bien la situación se llegará a un equilibrio orden/desorden en la clase, que si el docente es hábil podrá mantener al nivel deseado. Por supuesto, mientras no aparezca algún elemento externos como por ejemplo el timbre que invita al recreo.
  • Sistema Oscilante. Que es como suele funcionar todo aquello que no se desmadra. Nunca conducimos en una perfecta linea recta, siempre damos pequeños tumbos.  Es lo que podemos llamar mantener una situación controlada, mediante impulsos alternativos hacia arriba y hacia abajo para mantener un nivel de lo que sea.
  • A veces las oscilaciones permanecen constantes, pero otras veces se van ampliando hasta ser explosivas, o se reducen hasta llegar a un punto constante. En definitiva es el funcionamiento pendular.

Como veréis, cualquier aprendizaje que se base en el mecanismo acierto-error es un servosistema, más o menos complejo. Pero menos mal que normalmente sabemos qué hacer sin que sea necesario estudiar ecuaciones diferenciales.

Pero algunas veces puede ser útil ser conscientes de algunas relaciones en procesos que nos son importantes, y en especial me interesan los sistemas estilo péndulo. Cuando la masa pendular está en el punto bajo a toda velocidad y empieza a subir, la fuerza de la gravedad tiende a evitar que suba, con más fuerza cuanto más alta está. Hasta que llega un momento en que ese freno es lo bastante poderoso para hacer que el movimiento se detenga, y se invierta el proceso.

Pensemos en el contínuo represión-libertad (o libertinaje según los casos) en el seno de un grupo humano. En una época de elevada represión se empiezan a generar fuerzas internas que se oponen a ella, y que van creciendo poco a poco, hasta que llega un momento en que son tan intensas que consiguen hacer que el sistema vaya cambiando hacia una política de mayor libertad. Una vez iniciado el proceso de liberalización, esas fuerzas internas eran tan fuertes que el movimiento hacia una situacion de mayor libertad no se detiene al llegar a lo que podría ser un punto medio más o menos razonable, sino que sigue hasta que el creciente desmadre empieza a generar otras fuerzas internas de oposición que invierten la tendencia. Es lo que nos suele pasar en muchos aspectos, lo que popularmente se conoce como “calvo o con tres pelucas”.

Es el fenómeno del volantazo excesivo, que seguido de otro cotravolantazo también excesivo nos saca fuera de la carretera. Lo difícil es saber en cada circunstancia si corregir inmediatamente o esperar un momento, o si girar bruscamente o mediante movimientos suaves.

¿Enseñanzas prácticas? Pues cada uno puede sacar la suya. A mi me interesa la relaciçon de una persona con su entorno, que de alguna manera tiene que manejar, en la familia, en el trabajo o con nosotros mismos. Ante acciones de otros que de alguna manera nos afectan tenemos que hacer algo, bien para actuar con un feed-back positivo y conseguir más de esa acción sin nos agradaba, o con realimentación negativa para evitar que se repita o al menos conseguir reducirla. Y como en la conducción, el problema estriba en dosificar nuestra acción correctora. Todos conocemos gente impulsiva que reacciona en exceso o excesivamente rápido provocando un efecto desmedido que no hace más que estropear las cosas. A veces quizá es peor reaccionar tarde que hacerlo intensamente. Otras veces puede ser mejor esperar antes de mover ficha tanto para ver la evolución espontánea del asunto, como para calibrar mejor el posible efecto de nuestra acción.

A quien su instinto no le baste para que todo esto le salga bien sin ni siquiera pensar, no nos queda más opción que observar nuestro entorno, ver su evolución, analizar los efectos de nuestras acciones y las de los demás, y con un poco de teoría de servosistemas ir descubriendo la mejor acción y su dosificación.

Y por supuesto, equivocarnos todos los días sin remedio. Pero lo daremos por bien empleado si aprendemos algo que nos sirva para la siguiente.

Esendraga

La avaricia, el lucro y la fuerza de la gravedad.

Estamos todos escandalizados, preocupados y cabreados por todos los casos de corrupción, tanto de los que ya conocemos como de los que nos vamos enterando dia a dia. El caso es que todos esos casos tienen como origen común algo tan antiguo y connatural a la especie humana como la avaricia.

Basándome en especulaciones patateras, supongo que cuando éramos cazadores-recolectores el insitinto de supervivencia nos haría pelear por un trozo de carne, o por coger la fruta del mejor manzano silvestre que hubiera cerca de la cueva donde vivía nuestra familia o tribu. Pero dado que a cada poco había que mudarse de zona para buscar cobijo adecuado y pitanza, la acumulación de algún tipo de riqueza no tenía sentido al no haber carritos de super para llevarla cómodamente de un sitio a otro. La avaricia no era una tendencia útil en aquellas circunstancias.

Cuando nos quedamos quietos en un sitio, y construimos un poblado con sus casitas, y plantamos campitos y huertos, también pensamos en hacer graneros, y depósitos para el aceite o el vino. Siempre hubo algún paisano más listo, o con más suerte, que recolectaba más de lo que podía comer o usar. Ese plus le daba un cierto poder respecto a los menos trabajadores o menos afortunados, a quienes de alguna manera el potentado podía hacer pasar por la piedra si querían sus migajas: como trabajadores, o como prestatarios, o como simples beneficiarios de su caridad. La evidencia de que la riqueza era poder convirtió rápidamente el mero instinto de supervivencia en la más normal y cotidiana de las avaricias.

La avaricia es desde entonces como una fuerza de la naturaleza, tan inevitable como la fuerza de la gravedad. Salvo que salgamos al espacio o cambien las leyes físicas, la tierra seguirá atrayendo a todo lo que tenga cerca.

Pero esta fuerza de la gravedad, ¿es mala y perjudicial? Pues, si. En cuanto dejamos algo en el aire, se cae y se rompe; para llevar un saco de patatas hay que hacer mucha fuerza y para poder volar hay que hacer maravillas. Pero también la gravedad hace que caiga el agua en la rueda de nuestro molino, y también nos permite sujetarnos al suelo para caminar con fuerza y poder arar la tierra.

Con el tiempo hemos desarrollado técnicas para que la gravedad no nos sea tan penosa: hemos inventado la rueda, las repisas para poner cosas, o los ganchos para que no se estrellen contra el suelo.

¿La avaricia es mala? Ni mala ni buena, o las dos cosas, igual que la fuerza de la gravedad. Es el motor que hace que movamos el culo en lugar de quedarnos a la sombra del platanar, para hacer algo, Es el incentivo que hace que gente normal se meta en un gran lio para montar una empresa o un negocio que dará empleo a otros ciudadanos,  y proporcionará a todos algún tipo de bien o de servicio. A esta doble vertiente es a lo que se referían los liberales con el dicho: los vicios privados son, virtudes públicas.

El deseo de poseer más que puede resultar útil en esas ocasiones, hace inevitable que quien por razón de trabajo o de cargo electo maneja bienes ajenos, tenga la tentación de ajenciarse una parte para su uso provado. Contando con que esto es así, no hay más remedio que idear mecanismos muy rigidos para que esto no pase: controles eshaustivos de los procesos adminisrativos y de otorgamiento de contratos o de permisos y licencias, Financiación de los partidos etc.

¿Verdad que cuando dejamos un objeto lo apoyamos, colgamos o sujetamos para que la fuerza de la gravedad no nos haga una faena.? Pues lo mismo con cada céntimo de empresas  y administraciones: todos controlados y agarrados.

Al menos mientras rija la ley de Newton  y la humanidad siga siendo humana.

15 feb 2013

Escribo para aclararme: Privatización de servicios públicos.

Veo que siempre ha sido una cuestión relevante, en las sociedades más o menos avanzadas, saber de qué servicios o bienes era necesario que se ocupara el sector público, y de cuáles otros podian ser provistos por particulares o sus empresas. El abanico de posibilidades es enorme, pero la teoría más clásica diría que el estado tendría que generar aquellos que las empresas privadas no produzcan o lo hagan en cantidades inferiores a las necesarias. Y eso es lo que pasa con los llamados “bienes públicos”. Son aquellos que no pueden dividirse para su uso individual, o que una vez creados y servidos pueden ser usados por todos, tanto si han pagado por ellos como si no, como serían las calles y todo lo que pasa en ellas, la limpieza o la seguridad. O la vigilancia de la salud pública y la calidad del agua y de los alimentos, o la preservacion del medio ambiente.

La discusión más reciente se centra en la Sanidad Pública. En realidad la salubridad general, sí sería un bien público, pero los cuidados sanitarios concretos a cada ciudadano no pueden considerarse así, ya que se trata de un servicio individualizable para cada persona y ocasión, de forma que siempre hay profesionales y centros privados que a cambio de un precio están dispuestos a prestarlo.

La sanidad se hace pública para asegurar que todos los ciudadanos, incluso los que no tienen recursos, puedan acceder a ella, considerando que la salud de cada persona es una parte de la salud del conjunto y que eso sí es un bien público que interesa preservar. Aunque hay paises donde esta necesidad no es sentida por los ciudadanos, y cada individuo se provee de los servicios sanitarios que puede o quiere pagarse, otros han organizado todo un sistema íntegramente público para ello. Digamos una tercera via es la de aquellas administraciones que para ciertos servicios confian en el sector privado para su prestación, y el estado se limita a pagar a esos profesionales que actúan por cuenta propia.

En los que optaron en su momento por un sistema estilo “seguridad social” (o NHS en el Reino Unido), donde  todas las instalaciones eran públicas y todo el personal era funcionario, ahora parecen tener una tendencia a la privatización. ¿De donde viene el interés en externalizar unos u otros servicios?

Incialmente la limpieza de los hospitales la hacía personal funcionario propio. Pero hace muchos años, se redujo el número de limpiadores/as, y se contrató a empresas externas para este servicio. Y luego se externalizó el servicio de lavandería, y luego el de suministro de las comidas, y luego los TAC, y las resonancias. Si se quiere se podría externalizar un servicio completo como el de pediatría o el de neurocirugía, o toda la gestión de personal o incluso la gerencia.

Dándoles vueltas al asunto, encuentro que puede haber cuatro motivos por los que un servicio público de cualquier tipo o sector, completo o sólo en parte, se privatiza:

1- Optimizar recursos. Si un hospital pequeño tiene que tener una lavandería completa con personal y equipamiento para lavar poca ropa cada día, el servicio saldría muy caro. Una lavandería industrial puede hacerlo a mejor precio porque amortizará inversiones y repartirá costes de personal lavando ropa para ese hospital, pero también para hoteles, restaurantes y para otros hospitales. Caso parecido sería el de esos caros equipos de análisis o pruebas especiales que un pequeño hospital público usaría pocas horas, lo que haría más rentable contratar fuera el servicio que incluirá inversión, costes  y la disponibilidad del personal especializado.

2- Abaratar costes. Se sabe que la gestión pública regida por políticos y desarrollada por funcionarios, no suele ser tan eficiente como la gestión privada que lleva un empresario con el correspondiente ánimo de lucro. Si como ejemplo tasamos la ineficiencia de lo púbico sobre lo privado en un servicio concreto, pongamos en un 15%, podría resultar más barato contratarlo fuera por un 5% menos del coste con gestión pública, y un empresario podría prestar el servicio correctamente y además ganarse su 10%.

3- A veces los funcionarios adquieren “derechos” económicos o privilegios laborales que dificultan mucho la consecución de una mínima eficiencia. Generalmente la empresa privada suele ser más expeditiva en estos temas, ya que no tiene que “respetar” ningún derecho especial, sino simplemente la legislación laboral. De esta forma puede obligar a cumplir horarios, exigir una mínima eficacia y evitar el desperdicio de materiales, o ser tajante con el absentismo injustificado.

4- Otro motivo espúreo, pero real es la que se da cuando algún gestor de lo público con cierta capacidad de decisión monta una empresa privada paralela o bien tiene acciones en una o quizá solamente un amigo tiene una, que casusalmente podría dar un cierto servicio; en cualquier de estos casos puede ser procedente la externalización.

Las tres primeras tienen su fundamento econcómico de diferente tipo. Pero analizando más de cerca, se acaba por ver que las tres razones tienen un mismo origen.

La otimización de recursos del primer apartado también podría resolverse dentro del sector público, como se ha hecho en más de una ocasión: basta con coordinar las necesidades de diversos centros, creando un servicio común y público debidamente optimizado. En el ejemplo de una lavandería para un ambulatorio, se soluciona haciendo que esa ropa se lave en la gran lavandería del hospital más cercano. Se trata sólo de un problema de coordinación y buena gestión.

En cuanto a la menor eficiencia de la gestión pública respecto a la privada. También es un problema de buena gestión, y lo mismo pasa con la política de personal y mayor exigencia profesional. ES TODO UN PROBLEMA DE MALA O MEJORABLE GESTIÓN. La pregunta clave es pues: ¿Es posible desde el sector público conseguir estas mejoras?

Daría la impresión de que los políticos han tirado la toalla: como ni ellos ni los funcionarios al mando tienen en general ni la capacidad ni parece que los medios legales ni tampoco la intencion de hacerlo, es más fácil organizarlo de manera que el ánimo de lucro de unos empresarios, pueda obtener esa mejora en la getión. Y de paso hasta es posible que nos ahorremos el 5% del ejemplo que pongo más arriba.

A un Juan Particular que como usuario recibiera el mismo servicio y encima se ahorrara un 5% en impuestos, le iba a parecer una muy buena solución.

PERO. Pero una vez cualquier servicio público en manos privadas, tanto si es sanidad como si son las autopistas de peaje, hay una tendencia inevitable, y es la de que el gestor privado querrá incrementar en lo posible sus beneficios, lo que para un precio dado, implica primero optimizarlo todo para abaratar costes. Esto es estupendo salvo que llegue a perjudicar la calidad del servicio. Y, ¿quien es el encargado de vigilar que esto no suceda?. Pues un político o un funcionario. Y, ¿qué es lo que nos han demostrado? Pues que no son capaces de hacer una buena gestión con el sistema actual. Y si no han sabido gestionar directamente unos servicios, es dificil de creer que sean capaces de controlar adecuadamente a la empresa contratista, para que la calidad del servicio sea la adecuada. Igualmente será difícil evitar que dada la repercusión social que cualquier problema en ese servicio tendría, se acabe creando una especie de síndrome de Estocolmo hacia el contratista que dificulte la mayor exigencia o hasta su relevo.

Además, no todas las empresas privadas están dirigidas adecuadamente, ni todas dan los servicios correctos al coste correcto.

La evolución previsible de estas privatizaciones acabaría siendo una bajada tal de la calidad del servicio que crearía finalmente un clamor social, y dentro de muchos años se volvería a nacionalizar. Con lo que el péndulo que rige casi todo lo humano, y más lo colectivo, habrá vuelto a donde está.

¿Que hacer? Pues no sé. Recorrer ese camino pendular es quiza invitable. O intentar quedarnos como ahora, pero la sltuación actual no es sostenible. Quizá haciendo que la presión de los ciudadanos consiga poco a poco apretar al los políticos para que se mejore en la gestión. Quizá sea también necesario apelar a la resposabilidad de algunos funcionarios para que no hagan valer de forma abusiva esos “derechos” que a veces representan un muro insalvable.

Siempre debe ser posible disponer de unos servicios que tendrá que cubrir las necesidades de los ciudadanos, pero “dentro las posbilidades económicas de cada momento”. Quizá durante unos años hemos gastado y malgastado en equipamiento estupendo, hospitales con arquitectura estupenda, para tener la sanidad más estupenda, pero a base de ir pidiendo prestado lo que no teníamos. Tendremos que reencontrar el nivel correcto, invirtiendo y gastando con juicio.

Pero, ¿qué incentivo tienen los políticos a hacerlo bien?. Me temo que con el sistema actual de democracia representativa, ninguno. Tenemos que diseñar desde abajo un nuevo sistema que no existe.

Febrero 2013